

En Alcalá de Henares, la identificación de perros mediante ADN se ha consolidado como una herramienta clave para fomentar la responsabilidad entre los propietarios de mascotas y mejorar la calidad de vida en la ciudad. Hasta la fecha, cerca de 10.000 perros han sido censados genéticamente, en el marco de una campaña que, según el Ayuntamiento, promedia 29 muestras mensuales.
La implementación de este sistema ha permitido al consistorio tramitar cerca de 400 expedientes sancionadores por infracciones relacionadas con la normativa sobre tenencia responsable de animales de compañía. Las sanciones, en caso de incumplimiento, oscilan entre los 300 y los 3.000 euros, afectando tanto a quienes omiten recoger las heces de sus mascotas como a aquellos que no cumplen con el registro de ADN.
En declaraciones recientes, Vicente Pérez, concejal de Medio Ambiente, destacó la importancia de esta medida, resaltando su eficacia no solo para identificar a los infractores, sino también para hallar animales perdidos y prevenir el abandono. «El ADN canino es una medida necesaria y plenamente justificada para proteger la convivencia y preservar el espacio público», afirmó Pérez, quien insistió en que el objetivo es el beneficio colectivo de los vecinos.
La ordenanza municipal, además, requiere que los dueños de perros lleven una botella de agua para diluir los orines de sus mascotas, con el fin de evitar el deterioro del mobiliario urbano y demostrar respeto por el entorno compartido. Este pequeño gesto es un complemento al sistema de ADN en la lucha por una ciudad más limpia y ordenada.
La campaña también cuenta con el respaldo de la Policía Local, que combina sus labores de información con acciones de prevención y control, garantizando así el cumplimento equitativo de la normativa. Para obtener más información sobre el censo canino y el registro de ADN, los interesados pueden visitar la web municipal del Ayuntamiento de Alcalá de Henares.
