Las autoridades belgas conmemoraron este sábado el décimo aniversario de los atentados islamistas de Bruselas, reconociendo a Katarina Viktorsson como la víctima número 36 de esta tragedia. Viktorsson, quien se suicidó a principios de 2026 tras perder a su madre en el ataque al aeropuerto de Zaventem, ahora está incluida en la placa conmemorativa del aeropuerto. Durante el juicio de los atentados, había expresado su deseo de recuperarse y seguir adelante, añadiendo que no permitiría que el dolor la definiera. En la ceremonia oficial, el rey Felipe, la reina Matilde y el primer ministro Bart De Wever recordaron a las víctimas de Zaventem y del Barrio Europeo, resaltando la dignidad y el coraje de quienes sobrevivieron.
Sin embargo, las familias de las víctimas y los supervivientes denunciaron el maltrato institucional y la falta de apoyo adecuado tras los ataques. Edmond Pinczowski, padre de dos víctimas, criticó la respuesta oficial y la falta de un fondo de indemnización propuesto, necesario para aliviar el sufrimiento de los afectados. A pesar de los mensajes de solidaridad enviados por líderes europeos, como la presidenta de la Comisión Europea y el presidente francés, quienes reafirmaron su compromiso contra el terrorismo, persisten las quejas sobre la lucha solitaria que enfrentan las víctimas en su búsqueda de justicia y dignidad tras el ataque.
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