

Easor, escisión del grupo finlandés Talenom, ha aterrizado en el mercado español con una inversión inicial de 12 millones de euros en I+D y la promesa de automatizar buena parte del trabajo contable de pymes y autónomos. La compañía, que cotiza en el Nasdaq de Helsinki desde marzo, llega en plena adaptación del tejido empresarial al sistema Verifactu, la normativa que obliga a digitalizar la facturación.
El software, según la propia firma, permite reducir hasta un 80% el tiempo dedicado a tareas repetitivas: registro de gastos, conciliación bancaria, emisión de facturas y atención al cliente. La plataforma centraliza la información financiera, da acceso a los datos en tiempo real y conecta a empresas con sus asesores en un mismo entorno.
El desembarco coincide con la entrada en vigor escalonada de Verifactu y con la futura obligación de la facturación electrónica entre empresas. Tras el aplazamiento aprobado el año pasado, el Gobierno ha mantenido el calendario: el real decreto de facturación electrónica obligatoria para empresas y profesionales exige a los proveedores de software adaptar sus sistemas a los nuevos estándares de Hacienda.
Esa coyuntura ha abierto una ventana comercial que Easor pretende aprovechar. Otras herramientas del mercado, como Holded, ya han ajustado su producto a la normativa, según se vio en la extensión de Verifactu para pymes.
Easor nace de la división de software de Talenom, grupo cotizado finlandés con presencia consolidada en países nórdicos e Italia. La separación se cerró este año con su salida al Nasdaq de Helsinki, y la filial española se ha estructurado como una unidad propia con equipo local.
El producto incorpora inteligencia artificial para tareas como el reconocimiento óptico de gastos, la categorización contable y la atención automatizada de consultas frecuentes. La idea, según la compañía, es liberar a las asesorías de la operativa repetitiva para que se centren en consultoría estratégica.
Más de cien asesorías españolas trabajan ya con la herramienta, según los datos facilitados por la firma. Anxo Barreiro, Country Director de Easor en España, calcula un crecimiento del 100% en la adopción durante los próximos cinco años, impulsado por el calendario regulatorio y por la presión de margen que sufren los despachos pequeños.
La proyección financiera que maneja la dirección es facturar más de 20 millones de euros en España en cinco años y alcanzar los 50.000 usuarios antes de 2030. Para llegar a esa cifra, la compañía prepara un Marketplace de servicios profesionales que sumaría tasaciones, asesoría laboral y servicios jurídicos al núcleo contable.
El segmento de software contable en España vive un momento de movimiento. La obligación de Verifactu, la prórroga de la factura electrónica hasta 2027 y la consolidación de varias plataformas internacionales han redibujado el mapa, como quedó patente en la última edición de AccountEx España 2025, donde Veri*factu fue uno de los temas centrales.
Easor entra en un terreno disputado por actores como Holded, Sage, Contasimple, A3 o Quipu, pero parte con el respaldo financiero de Talenom y un producto rodado en mercados con normativas digitales más maduras que la española. La incógnita, ahora, es cuánto tardará en convencer a los despachos tradicionales, los que aún llevan la contabilidad de muchas pymes en herramientas heredadas de hace décadas.
Una plataforma de software contable y de gestión para asesorías, pymes y autónomos. Nace como escisión del grupo finlandés Talenom y cotiza en el Nasdaq de Helsinki desde marzo.
La compañía cifra en 12 millones de euros la inversión inicial destinada a investigación y desarrollo, según los datos facilitados por su filial española.
Sí. La firma sostiene que su software cumple con los requisitos del sistema Verifactu y con los estándares previstos para la facturación electrónica obligatoria entre empresas en España.
Facturar más de 20 millones de euros en España en cinco años y alcanzar los 50.000 usuarios antes de 2030, según las previsiones del Country Director Anxo Barreiro.
El argumento de la compañía pasa por el peso de la inteligencia artificial en tareas como el reconocimiento de gastos y la atención al cliente, y por su experiencia previa en mercados nórdicos con regulaciones digitales más avanzadas.
