El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha generado un notable giro en su postura respecto al gobierno de Venezuela al reconocer públicamente que Nicolás Maduro es un «dictador». Este cambio se hizo evidente a través de sus mensajes en la red social X, donde, además, desmiente las acusaciones del Gobierno de los Estados Unidos sobre el presunto vínculo de Maduro con el narcotráfico. Este posicionamiento llega tras repetidos cuestionamientos de Petro sobre la legitimidad de las elecciones venezolanas de 2024, aunque nunca había etiquetado a su homólogo de esta manera. La declaración se dio en respuesta a la periodista colombiana Ángela Patricia Janiot, quien criticó la acusación de Petro de nazismo al recién elegido presidente chileno, José Antonio Kast, y la supuesta falta de contundencia hacia Maduro.
Petro ha mantenido una postura crítica hacia Kast, aludiendo a sus presuntas conexiones con ideologías nazis y fascistas, y ha atribuido a su elección una representación de la extrema derecha. Esta retórica ha suscitado debates sobre las alianzas y los valores democráticos en América Latina. A su vez, la declaración de Petro se produce en un contexto internacional tenso, marcado por la intensificación de las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela bajo la administración de Donald Trump, quien ha instruido un cerco más estricto a las actividades petroleras del país sudamericano. La política exterior de Petro y su forma de comunicar en plataformas digitales continúan alimentando un diálogo polarizado que abarca desde cuestiones de gobernanza regional hasta las implicaciones de las relaciones internacionales en el continente.
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