

En un giro inesperado en el panorama energético, las previsiones apuntan a un final de año con un escenario mucho más alentador para los consumidores y el sistema eléctrico en general. Después de varios años de incertidumbre y picos en las tarifas de la luz, las perspectivas para enero de 2026 sugieren que podría tratarse de uno de los meses con las facturas más bajas desde 2020, gracias a una reducción significativa en los precios del gas y al impulso de las energías renovables.
El factor determinante en esta recuperación de la normalidad, que muchos consideraban lejana, ha sido la estabilización en los precios del gas europeo, que actualmente se sitúan entre 28 y 32 euros por megavatio hora (MWh). Este nivel, si se mantiene, permitirá que el coste de la electricidad en ese mes sea hasta un 35% más barato que en los inviernos anteriores al salto de la crisis energética, e incluso se acerca a niveles pre-pandemia. La tendencia, en línea con las previsiones del mercado mayorista de electricidad, genera cierto optimismo respecto a una temporada fría que se presenta mucho más asequible para hogares y empresas.
Este escenario favorable coincide con niveles de almacenamiento de Gas Natural Licuado (GNL) en sus puntos más altos en los últimos ocho meses. La disponibilidad de este recurso, en combinación con el flujo constante desde Noruega, ha reducido la presión sobre los precios del mercado. A ello se suma la baja demanda proveniente de Asia, especialmente de China, lo que ha contribuido a mantener estables los costos internacionales.
Sin embargo, los expertos advierten que la prudencia debe mantenerse. La volatilidad del mercado energético es constante y cualquier incidente geopolítico, un repunte en la demanda o problemas logísticos pueden reactivar las tensiones en los precios. Por ejemplo, si el índice de referencia europeo, conocido como TTF, supera los 40-45 €/MWh, la factura eléctrica podría volver a encarecerse rápidamente, con aumentos cercanos al 50%, elevando los costos por encima de los 110 €/MWh en momentos de tensión.
Mientras tanto, los valores actuales reflejan una caída sustancial. El TTF ha bajado a 28,83 €/MWh, uno de los niveles más bajos desde 2022, mostrando una reducción del 43% desde principios de 2025 y una caída incluso en comparación con su mínimo histórico de febrero de 2024. La tendencia bajista en los precios de la energía mayorista se ve reforzada por el fuerte impulso de las energías renovables, en particular la eólica, que en noviembre generó un 67% más que en meses anteriores, desplazando en muchas horas al gas y reduciendo así los costos finales.
La hidráulica también ha jugado un papel clave en esta recuperación, aumentando su participación en la matriz energética un 13% y actuando como un amortiguador ante picos de demanda. A pesar de ello, hay que recalcar que la dependencia del viento sigue siendo un factor de riesgo: una caída en la producción eólica podría disparar nuevamente los precios, alcanzando niveles que se asemejarían a los de las temporadas anteriores.
Los mercados de futuros reflejan también esta tendencia de estabilidad y menor costo. Para 2026, se proyectan precios medios que oscilan entre 39 y 68 euros por MWh dependiendo del trimestre, cifras similares a las vividas antes de que la crisis energética agravara la factura eléctrica.
En conjunto, estos indicadores apuntan a una posible normalización del mercado eléctrico en los meses venideros, permitiendo un invierno con facturas más asequibles y otro tipo de alivio económico para los hogares y las industrias. Sin embargo, los analistas llaman a la cautela y a la vigilancia continua, ya que la dinámica del mercado puede cambiar abruptamente. La combinación de bajos precios del gas, una mayor participación de renovables y condiciones climáticas favorables, sostienen un escenario que parece más estable, aunque sin excluir riesgos potenciales que puedan alterar esta tendencia positiva.
