
En el Reino Unido, la aparición de un brote de meningitis B ha generado una alerta entre las autoridades sanitarias, sumándose al ya preocupante aumento de casos de sarampión y hepatitis A que se registra en nuestro país. Este escenario ha cobrado protagonismo en la reciente jornada anual del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP). Durante el encuentro, diversos expertos han subrayado la necesidad urgente de revisar y actualizar los calendarios de vacunación para adolescentes y lactantes, como una medida esencial para contener la «devastadora» propagación de estas enfermedades. La preocupación gira en torno a detener una tendencia que amenaza con ejercer una presión significativa sobre los sistemas de salud locales.
El CAV-AEP ha hecho hincapié en que la ruta para prevenir un impacto más amplio y potencialmente catastrófico pasa por una estrategia de vacunación más robusta y proactiva. Los especialistas han instado a implementar cambios que podrían incluir la introducción de nuevas vacunas y la modificación de las edades en que se administran ciertas dosis, con el objetivo de fortalecer la inmunidad de grupo. Estos ajustes serían clave para mitigar los riesgos asociados a estos brotes, especialmente entre las poblaciones más vulnerables, como los niños y los adolescentes. En un contexto donde la movilidad internacional contribuye a la rápida difusión de enfermedades, asegurar una amplia cobertura de vacunación se presenta como una prioridad ineludible para la salud pública.
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