
El expresidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, se encuentra en el centro de la polémica tras revelarse detalles sobre su aparente inacción durante la catástrofe provocada por la DANA que azotó Valencia el 29 de octubre de 2024. Mientras el temporal dejaba 229 muertos a su paso, Mazón permanecía en una comida con la periodista Maribel Vilaplana, a pesar de recibir actualizaciones en tiempo real sobre la crisis. Salomé Pradas, exconsejera de Justicia e Interior, se comunicó con Mazón en múltiples ocasiones para informarle de situaciones críticas, como el desbordamiento del río Magro y la posibilidad de que la presa de Forata se rompiera, lo que podría haber causado miles de muertes. Las consecuencias de la tragedia en localidades como Utiel, Requena y Yátova fueron discutidas mientras, según algunos, la prioridad de atención de Mazón se mantenía cuestionablemente en el almuerzo.
Además del manejo inmediato de la crisis, se investigan errores en la emisión del Es Alert, un aviso masivo a la población que se activó demasiado tarde, cuando ya no podría prevenir la mayoría de las muertes. La magistrada Nuria Ruiz Tobarra supervisa la investigación sobre posibles homicidios y lesiones imprudentes, apuntando hacia Pradas y otros altos funcionarios, quienes ya fueron destituidos por Mazón semanas después. La jueza ha intentado en repetidas ocasiones que Mazón comparezca voluntariamente, pero debido a su condición de aforado, solo puede ser investigado por el Tribunal Superior de Justicia de Valencia. Mientras tanto, la investigación persiste, señalando deficiencias en la respuesta institucional ante uno de los desastres más graves en la historia reciente de la región.
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