

La Comunidad de Madrid ha situado su tasa de abandono escolar en el 7,59 %, su mínimo histórico y casi la mitad de la media nacional, que se mantiene en el 13 %. Los datos llegan de la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre y suponen una caída de dos puntos respecto a la lectura anterior, que estaba en el 9,6 %.
El registro deja a Madrid claramente por debajo del 9 % que la Unión Europea fijó como objetivo para 2030 y duplica los resultados de comunidades como Cataluña o Castilla-La Mancha, ambas por encima del 15 %. Frente al mejor dato anterior de la región (8,9 %), la mejora ronda el 15 %; desde el inicio de la primera legislatura de Isabel Díaz Ayuso en 2019, la reducción supera el 36 %.
La caída no responde a un dato puntual. Desde principios de 2023, la tasa madrileña ha bajado 3,8 puntos, mientras que la media española ha cedido solo 0,7 en el mismo periodo. Es decir, Madrid ha retrocedido más de cinco veces más rápido que el conjunto del país.
El abandono escolar mide el porcentaje de jóvenes de entre 18 y 24 años que han dejado los estudios sin terminar al menos la Educación Secundaria Obligatoria o la Formación Profesional Básica. Bajarlo es una de las prioridades europeas en política educativa porque está vinculado al desempleo juvenil y al riesgo de pobreza en la edad adulta.
El Gobierno autonómico atribuye los resultados a dos medidas concretas. La primera, la rebaja de alumnos por aula. En el curso 2025/26 la ratio en 1.º de Primaria y en todo el segundo ciclo de Infantil ha pasado de 25 a 20 alumnos. En 1.º, 2.º y 3.º de la ESO, de 30 a 25.
La segunda, la incorporación de 2.725 nuevos docentes a colegios e institutos públicos, un 50 % más que el curso anterior. Con esa plantilla reforzada se acompañan apoyos a alumnos con dificultades, desdobles en materias instrumentales y mayor seguimiento individual. La selección de quienes dirigen esos centros también está en revisión: ANPE-Madrid acaba de actualizar los listados del concurso de directores tras detectar errores en el listado definitivo previo.
La distancia con la media nacional es la mayor desde que existe la serie. Los datos publicados por la Consejería de Educación sitúan a Madrid en cabeza, mientras Andalucía, Murcia, Baleares y Castilla-La Mancha siguen lejos del objetivo europeo. La presidenta Isabel Díaz Ayuso ha defendido este miércoles que la bajada se explica por la libertad de elección de las familias y por una atención más individualizada en los centros.
Los sindicatos matizan la lectura. Advierten de que la reducción coincide con un mayor peso de los estudios postobligatorios y con cambios en la metodología de la EPA, y reclaman que parte del esfuerzo se traduzca también en bajadas de ratios en Bachillerato y FP, donde por ahora siguen igual.
Con la barrera del 9 % europeo ya superada, el siguiente objetivo que maneja la Consejería pasa por consolidar el dato en próximos trimestres y extender la reducción de ratios a más cursos. La región también prepara nuevos planes de orientación académica en 4.º de la ESO, el curso en el que históricamente se concentra la mayor parte del abandono.
El indicador europeo recoge a jóvenes de 18 a 24 años que han dejado los estudios sin terminar al menos la ESO o la FP de Grado Básico y que tampoco están cursando ninguna formación reglada en ese momento.
El 7,59 %, según la EPA del primer trimestre. Es la cifra más baja registrada en la región y queda casi seis puntos por debajo de la media nacional (13 %).
La UE marcó un objetivo del 9 % para 2030. Madrid ya está por debajo de ese listón, mientras que España en conjunto todavía debe recortar cuatro puntos para llegar.
La bajada de la ratio de alumnos por clase en Infantil, Primaria y los primeros cursos de la ESO, y la incorporación de 2.725 nuevos docentes en el curso 2025/26, un 50 % más que el año académico anterior.
Cataluña y Castilla-La Mancha rozan el 15 %, según los últimos datos comparativos, frente a Madrid, que cierra la tabla por la parte baja junto a País Vasco y Cantabria.
