

La mañana de este domingo, la Comunidad de Madrid vibró con la celebración de la primera edición de la «Ruta BTT Canal de Isabel II», un evento que ha convocado a 262 apasionados del ciclismo en la Sierra Norte, en el marco de las conmemoraciones por el 175 aniversario de la emblemática empresa pública. Esta prueba cicloturista, que ha reunido a aficionados y profesionales de las bicicletas todo terreno, ha sido un recorrido no solo por montañas y senderos, sino también por la historia del abastecimiento de agua en la región.
El evento, que se ha desarrollado bajo la organización de la Federación Madrileña de Ciclismo, ha propuesto un desafiante trayecto de 37 kilómetros con un desnivel positivo acumulado de 858 metros. Los ciclistas, además de a bordo de bicicletas todo terreno, pudieron participar con bicicletas gravel y eléctricas, permitiendo así una mayor diversidad entre los asistentes.
La Plaza Mayor de Torrelaguna fue el punto de partida y llegada de la ruta, ofreciendo un ambiente festivo y de camaradería entre los corredores y el público asistente. Desde allí, los participantes pedaleaban a través de carriles, caminos y senderos que discurren junto a infraestructuras hidráulicas históricas que definen el paisaje de la Sierra Norte, uniendo deporte, patrimonio y naturaleza.
El itinerario trazado llevó a los ciclistas por localidades llenas de historia y significado. En Patones, los participantes pasaron junto al Pontón de la Oliva, la primera presa levantada por el Canal de Isabel II, un monumento imponente que recuerda los inicios del abastecimiento de agua en la comunidad. Torremocha del Jarama fue otro de los hitos del recorrido, destacando por ser un punto clave en el dispositivo de transporte de agua hacia Madrid. Finalmente, el trayecto también incluyó Torrelaguna, hogar del histórico Palacio de Arteaga, que fue el centro neurálgico de la dirección de las construcciones que hicieron posible la obra hidráulica que hoy se conmemora.
Este evento no solo ha sido una celebración deportiva, sino también una oportunidad de acercarse a uno de los patrimonios más valiosos de la Comunidad de Madrid: su sistema de abastecimiento de agua. Los participantes se han llevado, más allá del reto físico, una experiencia enriquecedora que combina la pasión por el ciclismo con el descubrimiento de la historia y la belleza natural de la región.
