

La Comisión Permanente de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte ha tomado una serie de decisiones relevantes para garantizar la seguridad en los próximos eventos deportivos de alto riesgo. Tras analizar exhaustivamente los informes de seguridad, la entidad ha decidido declarar dos partidos como de alto riesgo, lo que implica una serie de medidas especiales por parte de las autoridades y los clubes participantes.
El primer encuentro afectado es el partido de Baloncesto de la Euroliga entre el Real Madrid y el Hapoel de Tel Aviv, programado para el 24 de marzo de 2026 en Madrid. La declaración de alto riesgo para este evento responde a la necesidad de prevenir cualquier posible incidente violento o enfrentamiento entre aficiones, considerando la importancia del enfrentamiento a nivel europeo y las cifras que reflejan la implicación de diferentes grupos en actuaciones violentas en eventos deportivos. Hasta la fecha, los informes indican una preocupación creciente sobre la posible participación de aficiones ultras o grupos organizados con antecedentes de disturbios.
Por otra parte, en la categoría del fútbol, el encuentro entre la Cultura y Deportiva Leonesa y el Real Valladolid, previsto para el 4 de abril de 2026 en León, también ha sido catalogado como de alto riesgo. Este partido, correspondiente a la Segunda División, requiere la aplicación de medidas adicionales para minimizar el riesgo de enfrentamientos violentos entre las hinchadas, en un contexto donde la rivalidad deportiva puede intensificar las tensiones.
Las medidas establecidas para estos eventos incluyen un control más riguroso en la venta de entradas, con la obligación de limitar el acceso únicamente a espectadores con entradas previamente adquiridas y verificadas. Además, se reforzará la separación física de las aficiones dentro de los recintos deportivos, estableciendo zonas diferenciadas y estrictas para evitar contactos directos. La gestión de accesos será supervisada de cerca por los equipos de seguridad, que también reforzarán sus despliegues preventivos en las inmediaciones de los estadios y pabellones.
Las fuerzas de seguridad, en coordinación con todos los operadores involucrados en la organización de los eventos, han puesto en marcha estrategias de vigilancia intensificada. Se prevé el despliegue de unidades especiales para mantener el orden y presencia visible en los alrededores, con especial atención a la vigilancia de las hinchadas y a la detección temprana de comportamientos violentos. Todo ello con el objetivo primordial de garantizar la protección de los asistentes y evitar incidentes que puedan empañar la celebración deportiva.
Estas decisiones reflejan el compromiso de las autoridades deportivas y policiales de mantener la seguridad en el deporte, promoviendo un entorno en el que la rivalidad deportiva se dé en el marco del respeto y la convivencia pacífica. La responsabilidad no solo recae en los clubes y las organizaciones, sino en todos los actores implicados, para asegurar que estos eventos transcurran sin altercados y contribuyan a fortalecer el espíritu del deporte como vehículo de unión y entretenimiento.
Fuente: Ministerio del Interior
