

Con casi dos siglos de historia a sus espaldas, La Cartuja de Sevilla ha sido un pilar en el mundo de la cerámica artesanal desde su fundación en 1841. No obstante, en el actual contexto de globalización y digitalización, la icónica empresa sevillana se ha visto obligada a reinventarse para no quedarse atrás. A lo largo de los años, la compañía centró gran parte de su actividad en el mercado nacional, pero la demanda creciente de sus productos en regiones como Latinoamérica, Estados Unidos y Canadá les ha llevado a replantearse su enfoque comercial.
La transición hacia el comercio electrónico se convirtió en una necesidad imperiosa. Ana y Mónica, integrantes del departamento comercial, rememoraron cómo «la página web era a nivel puramente nacional, no teníamos opción de exportar». Esta limitación les llevó a preguntarse: «¿Y ahora qué hacemos?». La ausencia de una plataforma digital adaptada complicaba la gestión de envíos internacionales y la automatización de pedidos, factores cruciales en un entorno cada vez más competitivo y globalizado.
Frente a estos desafíos, La Cartuja de Sevilla decidió aliarse con Mail Boxes Etc. (MBE) y PrestaShop para impulsar su transformación digital. Según explican desde la empresa, «casi todo el mundo tiene PrestaShop y nos estábamos quedando un poco atrás». La colaboración con estas entidades no solo modernizó su portal en línea, sino que también permitió integrar soluciones logísticas efectivas que facilitaban a los clientes la gestión de sus pedidos de manera autónoma. De este modo, el usuario puede elegir el transporte y automatizar todo el proceso, reduciendo la necesidad de intervención manual por parte del equipo interno.
El resultado de esta transformación es una experiencia de compra más moderna y accesible para el consumidor, al tiempo que se optimizan los procesos internos de la compañía. Ana y Mónica destacan que «el propio cliente es el que hace su pedido, busca el transporte y directamente se hace, ya es algo directo, no tenemos que intervenir nosotras».
El caso de La Cartuja de Sevilla ilustra cómo las empresas con una rica tradición pueden encontrar un nuevo impulso a través de la digitalización, siempre que sepan escoger a los socios adecuados. La colaboración con MBE y PrestaShop ha permitido a la empresa no solo preservar su esencia artesanal, sino también ampliar su presencia en un mercado global cada vez más competitivo. Este camino recorrido por muchas pequeñas y medianas empresas ejemplifica la fusión de tradición y modernidad, mostrando que la historia y la digitalización pueden coexistir de manera armoniosa y rentable.
