

Mercadona, uno de los gigantes del comercio minorista en España, ha dado a conocer sus resultados económicos correspondientes al ejercicio 2025, marcando un récord en ventas de 41.900 millones de euros, lo que representa un incremento del 8% en comparación con el año anterior. La presentación, que contó con la presencia del propietario y presidente de la compañía, Juan Roig, destacó no solo la buena salud financiera de la cadena, sino también un importante crecimiento en su plantilla laboral.
Durante el año pasado, Mercadona incorporó aproximadamente 5.000 empleados, ampliando así su nómina a más de 115.000 trabajadores en España y Portugal. Roig resaltó que, en promedio, aquellos con más de cuatro años de antigüedad en la empresa disfrutan de un salario neto mensual de unos 2.200 euros en el 71% de los casos. Este incremento en el empleo y las condiciones económicas refleja la estrategia de expansión y consolidación que ha caracterizado a la compañía en los últimos años.
El empresario valenciano no evitó abordar el tema de la fiscalidad laboral en España y las disparidades que existen entre diferentes regiones. Roig expresó su deseo de que en todo el país se pagaran los mismos impuestos, señalando que una cajera en Valencia paga más que una en Madrid, debido a la autonomía en la gestión del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Según sus palabras, estas diferencias deben ser abordadas por los políticos, ya que existe una necesidad de coherencia en la tributación a nivel nacional.
La potestad de las comunidades autónomas para establecer el “tramo autonómico” del IRPF, que representa el 50% del impuesto, permite que cada región pueda realizar exenciones y deducciones según su criterio. Esto ha generado una notable disparidad en la carga fiscal que enfrentan los trabajadores en distintas áreas del país. Datos del Índice Autonómico de Competitividad Fiscal 2025, elaborado por Tax Foundation, muestran que Cataluña lidera como la comunidad con la mayor fiscalidad en este tramo para rentas medias, seguida por Asturias, Baleares, Castilla-La Mancha y Extremadura. En contraste, regiones como Álava, Guipúzcoa, Vizcaya, Madrid, La Rioja y Cantabria presentan menores tipos impositivos.
Asimismo, el informe detalla que en las rentas consideradas medias-altas (ingresos entre 150.000 y 200.000 euros brutos anuales), la Comunidad Valenciana presenta la mayor carga fiscal, seguida por Extremadura, La Rioja, Canarias y Aragón. En la otra cara de la moneda, Madrid, Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y Castilla y León disfrutan de una fiscalidad más baja para estos tramos de renta. Para quienes ganan más de 250.000 euros brutos anuales, la Comunidad Valenciana también se posiciona con el IRPF más alto, alcanzando un tipo marginal del 54%, cifra que la sitúa en la cúspide europea, solo superada por países como Austria, Francia y Dinamarca.
Estos datos evidencian una compleja realidad fiscal en España, donde las decisiones autonómicas impactan directamente en los bolsillos de los trabajadores y en la competitividad de las regiones. La diferencia en la imposición no solo afecta la economía personal, sino que también genera disparidades en la calidad de vida y las oportunidades dentro del país. La discusión sobre la necesidad de una mayor homogeneización en las políticas fiscales continúa siendo una demanda recurrente tanto del sector empresarial como de la ciudadanía, en un contexto donde la redistribución y la equidad tributaria siguen siendo temas centrales en la agenda política y social española.
