

El psicólogo Jordi Garcia Godall, especializado en trauma y regulación emocional, advierte de que muchas personas que han retomado su vida cotidiana —trabajo, familia, rutinas— siguen en lo que él llama «supervivencia emocional»: no es recuperación, es aguantar. Una distinción que, según su experiencia en consulta, marca la diferencia entre quienes procesan lo vivido y quienes lo acumulan sin saberlo.
Desde el inicio de la pandemia de COVID-19, los índices de ansiedad y depresión han subido más de un 25% a nivel global, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Pero el impacto más difícil de medir es el que no tiene nombre claro. Garcia Godall lo llama trauma acumulativo: el resultado de meses de incertidumbre, pérdida, aislamiento y exigencia simultánea en todos los frentes.
El perfil de paciente en consulta ha cambiado. Antes llegaban con traumas reconocibles y bien delimitados. Ahora llegan con síntomas difusos: cansancio que no desaparece con el descanso, dificultad para tomar decisiones cotidianas, una sensación de alerta constante sin detonante concreto. La pandemia no solo dejó cicatrices visibles; también reactivó traumas relacionales previos que muchos creían superados.
La presión se intensifica en una sociedad que premia la productividad y penaliza mostrar vulnerabilidad. Quien admite que no puede más queda fuera del relato de la recuperación. Eso lleva a muchos a funcionar en modo de mínimos durante meses, o años, sin buscar ayuda hasta que el desgaste se hace insostenible.
La Comunidad de Madrid refuerza desde distintos frentes la atención a sus ciudadanos más vulnerables: la visita al Centro de Día San Juan XXIII en Leganés ilustra cómo la administración regional trabaja la atención integral a mayores y personas con dependencia, un colectivo especialmente expuesto a los efectos del aislamiento pandémico.
Como respuesta a este escenario, la terapia EMDR (desensibilización y reprocesamiento por movimiento ocular) ha ganado presencia en las consultas. Esta técnica no trabaja solo sobre el relato verbal del problema, sino sobre cómo el sistema nervioso ha sido condicionado para reaccionar ante ciertos estímulos. Para muchos pacientes, es la primera intervención que aborda la raíz de sus respuestas automáticas de alerta.
Garcia Godall subraya que el malestar actual no se debe a un fallo individual, sino a la acumulación de experiencias emocionales estresantes durante un período de presión sostenida. La pandemia fue el detonante, no la causa única. Las terapias evolucionan para responder a eso: en lugar de trabajar sobre recuerdos concretos, buscan desactivar los patrones de respuesta emocional que mantienen al paciente en estado de alerta continuo.
La formación de nuevos profesionales sanitarios también incorpora esta nueva realidad. La primera promoción de Medicina de la UCM formada en el Hospital Infanta Leonor se ha graduado este junio, con una generación que ha vivido la pandemia desde las aulas y los hospitales, lo que marca su mirada sobre la salud mental.
El efecto de meses de experiencias emocionales estresantes durante la pandemia que, sin procesar, se acumulan y se manifiestan como agotamiento persistente, dificultad para tomar decisiones y una sensación de alerta constante.
Un psicólogo español especializado en trauma y regulación emocional. Ha acuñado el concepto de «supervivencia emocional» para describir a personas que parecen funcionar con normalidad pero arrastran un malestar psicológico no resuelto.
Eye Movement Desensitization and Reprocessing: una técnica terapéutica que trabaja sobre cómo el sistema nervioso procesa los recuerdos traumáticos, sin limitarse al relato verbal de los problemas.
Según la OMS, los índices de ansiedad y depresión aumentaron más de un 25% a nivel global desde el inicio de la crisis sanitaria por COVID-19.
Porque las situaciones de incertidumbre e impredictibilidad reactivaron respuestas emocionales ya aprendidas en experiencias relacionales anteriores, amplificando los efectos psicológicos del período pandémico.
Fuente: nota original (entrevista con Jordi Garcia Godall)
