
El 28 de noviembre se inauguró un nuevo tramo de 4,9 kilómetros de la A-68, conocido como la Autovía del Ebro, que conecta las localidades de Mallén en Aragón y Cortes en Navarra, facilitando así la comunicación entre Zaragoza y Tudela. Este segmento, que completa un proyecto más amplio de 20 años y una inversión de 75,2 millones de euros, transforma la antigua N-232 en una autovía moderna. No obstante, la inauguración ha sido recibida con críticas por parte de los habitantes de Mallén, quienes han solicitado al Ministerio de Transportes un retraso en la finalización de las obras debido a preocupaciones sobre la seguridad y el estado de los accesos a su localidad.
Los residentes locales han denunciado los peligros que enfrentan en las rotondas y túneles diseñados para el tránsito de camiones, resaltando que la visibilidad es limitada y que muchos conductores han tenido accidentes. Según informes, la N-232 ha sido testigo de 116 muertes desde 1998, lo que pone de relieve la preocupación por la seguridad vial en la zona. Pese a estas quejas, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha celebrado la apertura del tramo en redes sociales, señalando los avances en la modernización de la carretera, aunque todavía hay accesos, como el de Mallén, que permanecen sin completar.
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