

La Federación de Servicios de CCOO denunció, con motivo del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, que el sistema de prevención de riesgos laborales en España no incorpora la perspectiva de género de forma efectiva, lo que deja sin protección adecuada a millones de trabajadoras en sectores con alta presencia femenina.
El sindicato señala que la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales reconoce la igualdad entre hombres y mujeres, pero que en la práctica empresarial los riesgos específicos de las trabajadoras siguen sin identificarse ni abordarse. El resultado es una infradeclaración de problemas de salud laboral que afecta sobre todo a sectores con mayor presencia femenina. La fórmula que resume la posición de CCOO es directa: «Las mujeres no enferman más, están peor protegidas».
En el sector de la hostelería, las camareras de piso trabajan en su mayoría en condiciones de parcialidad o subcontratación. Esas condiciones complican tanto la vigilancia de su salud como la puesta en marcha de acciones preventivas. Los riesgos que acumulan son ergónomicos (movimientos repetitivos y cargas físicas excesivas), químicos y biológicos, y se traducen en patologías respiratorias, lesiones musculoesqueléticas y alergias. Algunas comunidades autónomas, como Canarias y Baleares, ya han instalado camas elevables o carros motorizados en varios hoteles, pero el sindicato pide que esas medidas se extiendan a todo el país.
En el comercio, donde el 70% de la plantilla son mujeres, los problemas vienen de los horarios irregulares, la creciente exigencia de disponibilidad y la exposición a sustancias sensibilizantes. A esos riesgos físicos se añade la persistencia de conductas sexistas y acoso sexual por parte de clientes y compañeros, que el sindicato denuncia que siguen siendo habituales y rara vez se recogen en los planes de prevención.
En los contact centers, las trabajadoras, que representan una proporción similar en la plantilla, soportan altos niveles de presión y riesgos psicosociales. El mobiliario no está adaptado a sus medidas, las pausas son escasas y reciben con frecuencia llamadas con comentarios ofensivos o sexistas. Los problemas musculares en cuello, hombros y extremidades son consecuencia directa de esas condiciones.
En sectores como los servicios financieros, las tecnologías de la información y los seguros, los riesgos son principalmente psicosociales: actitudes condescendientes, desconfianza hacia el liderazgo femenino y objetivos de productividad que ignoran las cargas de cuidado. La dificultad para conciliar y el llamado techo de cristal generan frustración y estrés que, según los estudios citados por CCOO, inciden en la salud mental y física de las trabajadoras a medio plazo.
El estrés laboral prolongado tiene efectos reconocidos sobre la salud cardiovascular. La investigación sobre el aumento de infartos en personas jóvenes identifica el estrés crónico como uno de los factores que explica el crecimiento de los casos en menores de 40 años. La conexión entre condiciones laborales y salud física tiene respaldo científico cada vez mayor.
CCOO reclama un cambio en las metodologías de evaluación para que los planes de prevención incorporen de verdad la variable de género, y pide que los planes de igualdad y los de prevención estén coordinados. El Ministerio de Sanidad distribuyó recientemente 60 millones entre las autonomias para ampliar la cobertura sanitaria en grupos vulnerables, pero el sindicato pide que las inversiones en salud laboral tengan la misma prioridad que las inversiones en salud asistencial.
Que la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales no se aplica con perspectiva de género en la práctica, lo que deja sin identificar los riesgos específicos que sufren las trabajadoras en sectores feminizados como la hostelería, el comercio o los contact centers.
Riesgos ergónomicos (movimientos repetitivos, cargas físicas), exposición a productos químicos y biológicos, y patologías respiratorias, musculoesqueléticas y alergias. Las condiciones de subcontratación y parcialidad dificultan la vigilancia de su salud.
Es la resistencia estructural al acceso de mujeres a puestos de responsabilidad. Según CCOO, no solo limita el desarrollo profesional sino que genera frustración y estrés que afectan la salud mental y física de las trabajadoras.
Mayor inversión, evaluaciones con enfoque de género, coordinación efectiva entre los planes de igualdad y los de prevención, y extensión a todo el país de las medidas ya adoptadas en algunas comunidades (como camas elevables en hoteles).
