

Recientes investigaciones en el ámbito de la salud mental y física amplían la comprensión sobre las implicaciones a largo plazo del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), especialmente en la infancia. Un estudio desarrollado por un equipo de investigadores del University College London y otras instituciones británicas revela que los rasgos de TDAH en los niños no solo afectan su desarrollo inmediato, sino que también pueden estar vinculados con un aumento en la probabilidad de enfrentar diversas enfermedades crónicas y discapacidades en la mediana edad, es decir, alrededor de los 46 años.
Basándose en una muestra de casi 11.000 participantes de un proyecto de investigación en salud que empezó en 1970, el estudio analizó cómo los comportamientos relacionados con el TDAH en la infancia pueden predecir problemas de salud en etapas posteriores de la vida. Para ello, los investigadores utilizaron cuestionarios de comportamiento completados por padres y maestros cuando los niños tenían 10 años, y posteriormente realizaron un seguimiento para evaluar su estado de salud.
Los resultados indican que quienes mostraron elevados rasgos de TDAH en la niñez tienen un 14% más de probabilidades de desarrollar dos o más problemas de salud física en la adultez media. Entre estas condiciones se encuentran enfermedades como asma, migrañas, problemas en la espalda, cáncer, epilepsia, trastornos gastrointestinales, enfermedades renales y diabetes. Además, estas personas también presentan un riesgo mayor de discapacidad, que puede manifestarse en dificultades para desempeñar tareas laborales o actividades diarias debido a problemas de salud física.
Uno de los hallazgos más relevantes es que la relación entre los rasgos de TDAH en la infancia y los problemas de salud en la edad adulta parece ser más fuerte en las mujeres que en los hombres, un dato que invita a profundizar en el análisis de género en relación con esta condición.
Los expertos señalan que gran parte de estos malos resultados en salud a largo plazo pueden explicarse por una serie de factores interrelacionados, como el aumento en problemas de salud mental, niveles elevados de peso y mayores tasas de tabaquismo en personas con antecedentes de TDAH. Además, estos individuos enfrentan desafíos sociales y emocionales adicionales, como mayor probabilidad de experimentar eventos estresantes y de ser excluidos socialmente, además de recibir atención médica en etapas más tardías o de forma menos oportuna.
El profesor de psicología del envejecimiento en UCL, Joshua Stott, enfatiza que la evidencia acumulada subraya la necesidad de mejorar la detección y el apoyo especializado para las personas con TDAH, especialmente en edades medias y avanzadas donde, por la falta de diagnóstico y recursos, muchos aún enfrentan dificultades sin el soporte adecuado. “Las personas con TDAH pueden prosperar si reciben la ayuda necesaria, pero muchas veces esta ayuda no está disponible o no es suficiente», afirma.
Por su parte, Amber John, profesora en la Universidad de Liverpool, quien participó en el estudio durante su tiempo en UCL, destaca la diversidad dentro del grupo con TDAH. La mayoría de las personas con este trastorno llevan vidas largas y saludables, pero advierte que las barreras en el acceso a diagnósticos tempranos y tratamientos oportunos representan un reto importante. “Proveer soporte y atender las necesidades de quienes tienen TDAH puede modificar positivamente sus futuros en salud física y mental”, señala.
Este hallazgo refuerza la recomendación de que las políticas públicas y los programas de salud deben integrar estructuras que faciliten el diagnóstico y seguimiento de TDAH en todas las etapas de la vida, incluyendo campañas de detección y recursos que permitan un manejo integral de la condición. La atención temprana y continuada, además de una mayor sensibilización social, son clave para reducir las brechas en la atención y mejorar la calidad de vida de quienes viven con esta condición desde la infancia.
Mientras las investigaciones continúan, este estudio evidencia la importancia de comprender el TDAH no solo como un trastorno infantil, sino como un factor que puede infl uir en la salud a largo plazo. La perspectiva de una vida larga y saludable requiere un abordaje que contemple tanto el bienestar mental como el físico, con atención a las particularidades de cada etapa y cada individuo.
