

Las exportaciones de productos farmacéuticos de la Unión Europea sostuvieron 926.000 empleos en 2023, según los últimos datos comunitarios. La cifra, máxima de la serie reciente, equivale al 4,3‰ del empleo total en los Veintisiete y confirma al sector como uno de los principales generadores de ocupación vinculada al comercio exterior.
Del total, 325.000 personas trabajaban directamente en compañías farmacéuticas. Los otros 601.000 puestos correspondían a empleos indirectos en proveedores y servicios auxiliares: logística, química básica, equipamiento, transporte o consultoría regulatoria. Por cada empleo directo en una farmacéutica europea hay casi dos puestos asociados en otras ramas de la economía.
En 2010, las exportaciones farmacéuticas de la UE sostenían 504.000 empleos. Trece años después la cifra ronda el millón, prácticamente el doble. La proporción sobre el empleo total comunitario también ha subido: del 2,6‰ al 4,3‰ en el mismo periodo.
Detrás del salto hay una combinación de mayor demanda mundial de medicamentos y una concentración de la producción europea en moléculas de alto valor añadido. La balanza comercial del sector lleva años en positivo y los productos farmacéuticos figuran entre las principales exportaciones manufactureras del bloque.
El reparto por países deja claro quién compra los medicamentos europeos. Estados Unidos encabeza la lista con 275.000 empleos sostenidos por sus importaciones de fármacos europeos. Le siguen Suiza (104.000) y China (103.000), prácticamente empatados. El Reino Unido suma 51.000 puestos y Japón cierra el top cinco con 42.000.
El crecimiento desde 2010 también lo lidera el mercado estadounidense, con 147.000 empleos adicionales atribuibles a las exportaciones farmacéuticas. China ha sumado 91.000 puestos en ese mismo periodo y Suiza otros 38.000. Tres mercados que explican buena parte del salto del sector en la última década.
El dato llega cuando la apertura de nuevos mercados exteriores está en el centro de la agenda económica de varias administraciones, y en plena discusión sobre salarios y reparto de beneficios entre empresa y trabajadores tras un ejercicio récord para muchas multinacionales europeas.
La industria farmacéutica europea no solo factura: arrastra consigo cadenas de proveedores en países con tejido industrial fuerte, como Alemania, Francia, Italia, Bélgica e Irlanda. Cualquier fricción arancelaria con socios como Estados Unidos —donde se concentra casi un tercio del empleo ligado a estas exportaciones— tendría un efecto inmediato sobre el empleo en esos territorios.
España aporta su parte con compañías como Grifols, Almirall, Esteve, Rovi o Faes Farma, además de plantas de fabricación de multinacionales en Madrid, Barcelona y el corredor del Henares. La Comunidad de Madrid concentra una parte relevante de las sedes corporativas y de los centros de I+D del sector en el país.
El terreno de juego también cambia con la entrada de capital extranjero en sectores adyacentes. Madrid, por ejemplo, ha empezado a reconocer formalmente a empresas y profesionales extranjeros que aportan a la economía local, una tendencia que se replica en otras capitales europeas con peso farmacéutico.
Sostuvieron 926.000 empleos en total: 325.000 directos en compañías del sector y 601.000 indirectos en proveedores y servicios auxiliares.
Estados Unidos, con 275.000 empleos europeos vinculados a sus compras de fármacos. Le siguen Suiza y China, con poco más de 100.000 puestos cada uno.
Las exportaciones farmacéuticas equivalen al 4,3‰ del empleo total comunitario en 2023, frente al 2,6‰ que representaban en 2010.
Ha pasado de 504.000 puestos en 2010 a unos 926.000 en 2023, lo que supone prácticamente duplicar la cifra en trece años.
Estados Unidos suma 147.000 empleos adicionales desde 2010, China otros 91.000 y Suiza 38.000. Esos tres mercados explican el grueso del avance.
