
El fundador de Evergrande, Xu Jiayin, ha sido condenado a cadena perpetua en el tribunal de Shenzhen tras ser declarado culpable de múltiples delitos financieros, que incluyen la falsificación de información y el soborno. Además de la condena a Xu, el tribunal impuso multas multimillonarias, ascendiendo a 8.820 millones de yuanes para el grupo Evergrande y 7.000 millones de yuanes para su filial, Evergrande Real Estate. En total, se emitieron 56 sentencias, con penas que oscilan entre seis y dieciocho años de prisión para otros altos ejecutivos de la empresa, evidenciando la magnitud del fraude que ha sacudido al sector inmobiliario chino.
Evergrande, que acumulaba un pasivo de aproximadamente 330.000 millones de dólares, se volvió emblemático de la crisis inmobiliaria en China tras declararse en impago en 2021. La gestión de Xu Jiayin fue cuestionada después de haber inflado artificialmente los activos de la empresa y ocultar pasivos, llevando a la intervención gubernamental. La resolución del caso plantea un largo y complicado proceso judicial para al menos los acreedores extraterritoriales, en un contexto donde el sistema judicial de Hong Kong, donde se dictó la liquidación de la empresa, opera de manera separada al de la China continental, planteando incertidumbre sobre el futuro de los activos de Evergrande.
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