

La escalada del euríbor en los últimos días ha puesto en evidencia el impacto directo que los conflictos internacionales tienen en la economía doméstica, especialmente en el mercado hipotecario en España. Desde que el pasado 28 de febrero Estados Unidos e Israel atacaran Irán, el índice de referencia para las hipotecas variables ha experimentado una subida rápida y sostenida, alcanzando en esta semana cerca del 2,55%, su mayor incremento diario en casi veinte años.
Este aumento refleja una tendencia que contrasta con la dinámica de los meses anteriores, cuando el euríbor presentaba una recuperación moderada. En enero cerró en alrededor del 2,245%, y en febrero en 2,22%, debido a la reducción de la inflación en la zona euro, que se situó en torno al 1,9%. Sin embargo, la incertidumbre generada por los recientes acontecimientos bélicos y la escalada en los precios de la energía y combustibles han provocado un cambio de rumbo, haciendo que el mercado financiero vuelva a anticipar subidas en los tipos de interés.
El fenómeno tiene consecuencias inmediatas para quienes tienen hipotecas con tipos variables. Un incremento del 0,5% en el euríbor puede traducirse en un aumento de entre 50 y 100 euros mensuales en la cuota de una hipoteca media. Para quienes están pensando en contratar un crédito, las perspectivas también son menos favorables, ya que el escenario de tipos altos podría endurecer las condiciones de financiamiento en un futuro cercano.
Mientras tanto, las expectativas de los analistas apuntan a una posible reactivación del BCE en su política de aumento de tipos, motivada por la subida en los precios del petróleo y la energía. Hasta ahora, la tendencia había sido de cautela, con tipos de interés en torno al 2%, pero la prolongación del conflicto y el aumento inflacionario podrían obligar al banco central a elevar los tipos otra vez, posiblemente en los próximos meses.
Expertos en economía advierten que si el conflicto se prolonga y la inflación vuelve a repuntar, el interés del BCE podría superar el 2%, haciendo que el euríbor se mantenga en niveles aún más altos. Esto tendría un efecto directo sobre las hipotecas, tanto en sus revisiones periódicas como en las condiciones de las nuevas contrataciones. La expectativa de una subida adicional en los tipos ya ha sido contemplada por analistas de Goldman Sachs, que barajan la posibilidad de incrementos en junio o julio, y en septiembre.
La relación entre tensión geopolítica y mercado hipotecario no es nueva. La invasión de Ucrania en 2022 tuvo efectos inmediatos: subidas en el precio del petróleo, incremento de la inflación y aumento en el euríbor, que en octubre alcanzó el 4,16%, su máximo en años. Esto se tradujo en mayores cuotas mensuales para millones de hogares y decisiones de aplazar compras de vivienda ante la perspectiva de financiamiento más caro.
En comparación, en los meses anteriores, la tendencia bajista del euríbor hacía prever una estabilización en torno al 2%. Sin embargo, la reciente escalada en los precios de la energía, alimentada por el conflicto en Oriente Medio, ha cambiado esa perspectiva y ha abierto la puerta a un nuevo ciclo de incrementos en las tasas de interés. Si esta tendencia se mantiene, los expertos consideran que el coste del dinero seguirá en aumento, afectando especialmente a quienes ya tienen hipotecas variables.
La incertidumbre sobre la duración y alcance del conflicto en Oriente Medio es clave. Si se prolonga por meses, los efectos en la economía europea podrían ser significativos, con un aumento sostenido en los tipos de interés y en los costes de financiación. La situación actual recuerda a la crisis provocada por la guerra de Ucrania, donde se evidenció cómo la inestabilidad internacional puede traducirse en una ralentización del mercado inmobiliario y en un encarecimiento de las hipotecas, afectando tanto a compradores como a bancos y agentes inmobiliarios.
En definitiva, la situación geopolítica añade un factor de volatilidad que complica aún más las previsiones económicas en un momento en que el mercado hipotecario ya mostraba signos de tensión por las políticas del BCE y la evolución de la inflación. La vigilancia de los mercados y las decisiones del banco central serán determinantes en los próximos meses, que podrían reflejar un escenario de tipos altos y condiciones de crédito más restrictivas para los consumidores.
