
Durante el juicio contra C.B., acusado del asesinato de su pareja en Nohales, los médicos forenses confirmaron que en el momento del crimen el acusado tenía plena capacidad mental y no actuó bajo la influencia de sustancias. Aunque dio positivo en cocaína y un medicamento para la adicción tras autolesionarse, los expertos aclararon que el consumo se había realizado, al menos, tres días antes de los hechos. La autopsia de la víctima determinó que la causa de muerte fue una puñalada en la nuca, asestada mientras la mujer se encontraba en una posición indefensa, lo que también fue calificado como un ataque «brutal» y «rapidísimo.»
Familiares de la víctima describieron al acusado como una persona que se volvió «agresivo y obsesivo» tras la ruptura de la relación, cuestionando su comportamiento y revelando episodios de violencia verbal y física. La hermana de la fallecida, que ahora se hace cargo de sus hijos, relató momentos de intimidación, incluyendo la apropiación de sus dispositivos móviles y la copia de llaves de su hogar sin consentimiento. Testigos también compartieron sus experiencias sobre el comportamiento controlador de C.B., subrayando la grave repercusión emocional que la tragedia ha tenido en los niños, quienes están recibiendo ayuda psicológica tras la pérdida.
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