Durante la conferencia de prensa matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, confirmó que dos personas iban a bordo del coche bomba que explotó el pasado sábado en Coahuayana, Michoacán. García Harfuch detalló que el vehículo fue conducido hasta el sitio por un conductor y otra persona, quienes lo estacionaron antes de que explotara. Este incidente no es el único de su tipo en la región este año, lo que resalta un clima de violencia persistente. Aunque inicialmente se pensó que el atentado podría ser un acto de terrorismo, las investigaciones lideradas por la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada han reorientado el caso hacia un enfrentamiento entre grupos criminales rivales: el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Cárteles Unidos.
El ataque, según explicó García Harfuch, parece ser resultado de una lucha entre dos líderes específicos de la región, vinculados a estos grupos delictivos. En particular, el vehículo explosivo tenía como objetivo a la policía comunitaria, identificada en el conflicto con uno de los líderes. Aunque García Harfuch, algo confusamente, indicó que pareció señalar a Héctor Zepeda, conocido como comandante Teto, líder de la policía comunitaria de Coahuayana, por sus vínculos con Cárteles Unidos, no hay confirmaciones oficiales sobre su implicación directa. En medio de un contexto de creciente violencia y complejas dinámicas del crimen organizado, las autoridades federales trabajan para esclarecer los hechos y reducir la tensión en la zona.
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