La reciente actividad del presidente de Colombia, Gustavo Petro, en la plataforma X ha resultado en una intensificación de las tensiones diplomáticas con varios países de América Latina. En un lapso breve, Petro generó polémica con El Salvador y Ecuador debido a sus opiniones sobre políticas internas de estos países. En el caso salvadoreño, criticó el estado de excepción implementado por el presidente Nayib Bukele, calificándolo como un «crimen contra la humanidad». Bukele respondió con ironía, sugiriendo a Petro que acepte a los prisioneros salvadoreños en Colombia. En paralelo, Petro provocó la irritación del gobierno ecuatoriano tras manifestar su apoyo al exvicepresidente Jorge Glas, a quien considera un preso político, en contraposición a la justicia ecuatoriana, que lo sentenció por corrupción. Como resultado de estas declaraciones, Ecuador emitió una queja formal y llamó a su embajador en Bogotá a consultas, un gesto diplomático significativo que podría derivar en una ruptura de relaciones.
La diplomacia del gobierno de Petro se ha caracterizado por expresiones contundentes en redes sociales, particularmente X, lo que ha provocado fricciones recurrentes con otros países desde el inicio de su mandato en 2022. Más allá de los actuales enfrentamientos con El Salvador y Ecuador, ya ha tenido roces con otras naciones, como Perú y Chile, debido a sus comentarios sobre asuntos internos. Sumado a esto, ha habido tensiones con Estados Unidos, especialmente bajo la administración de Donald Trump, en temas de deportación y acciones antinarcóticos. Estos incidentes han derivado en reacciones contundentes como amenazas de aranceles y protestas diplomáticas. El enfoque de Petro, que privilegia la expresión directa y a menudo crítica sobre asuntos internacionales, refuerza patrones existentes en su gestión, sugiriendo que su estrategia diplomática está firmemente ligada a un uso activo y polémico de las redes sociales.
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