

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes una medida que busca aliviar la tensión en los mercados energéticos internacionales: la liberación de hasta 11,5 millones de barriles de petróleo de las reservas estratégicas españolas. Este paso se enmarca en el acuerdo alcanzado la semana pasada por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), en el que 32 países acordaron liberar un total de 400 barriles diarios durante 90 días para contener los efectos de la escalada del conflicto en Oriente Medio y mitigar los riesgos de desabastecimiento.
España, como parte de este esfuerzo global, comenzará su fase inicial con la apertura de 3,75 millones de barriles en un período de quince días, un volumen que equivale a aproximadamente cuatro días de consumo nacional. La medida responde a la necesidad de amortiguar la volatilidad de los precios del petróleo y asegurar el suministro en un escenario de incertidumbre internacional.
La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, explicó en rueda de prensa que la estrategia busca “prevenir el pánico en los mercados” y evitar una crisis similar a la ocurrida en 2022, cuando la invasión rusa a Ucrania provocó una fuerte subida en los precios energéticos. Sin embargo, Aagesen subrayó que la situación actual no representa un escenario de crisis energética comparable y que la respuesta será coordinada en fases, ajustándose a la evolución de la crisis internacional.
España cuenta en la actualidad con reservas suficientes para garantizar 92 días de consumo, que equivalen a unos 122 millones de barriles. De estos, 42 días están gestionados por la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), mientras que los 50 días restantes corresponden a reservas en manos de la industria privada. La liberación inicial se concentrará en distintos tipos de crudo y productos: 2,2 millones de barriles de gasolina, 9 millones de barriles en destilados medios —como gasóleos y querosenos— y cerca de 297.000 barriles de fuelóleos. La mayor parte del crudo descargado en esta fase se enfocará en la demanda de gasóleos, fundamentales en el consumo interno.
Aagesen destacó que la medida ha tenido un efecto positivo en los mercados desde su anuncio, ya que el impacto en los precios del Brent, el referencial del crudo en Europa, ya se ha comenzado a notar. La ministra añadió que en las próximas semanas, al completarse la liberación de las reservas, se podrá evaluar con mayor precisión el efecto conjunto de la medida.
Por otra parte, la ministra enfatizó la solidaridad internacional en tiempos de crisis. Estados Unidos, Japón y Alemania también han avanzado en la liberación de reservas, buscando mitigar los efectos de la inestabilidad en la región y garantizar la continuidad del suministro. El enfoque coordinado a nivel global busca no solo frenar la escalada de los precios, sino también evitar que países especialmente dependientes de rutas como el estrecho de Ormuz, como Japón, se vean vulnerados en su seguridad energética.
El uso de las reservas gestionadas por Cores y la industria privada refleja un esfuerzo cuidadoso para gestionar los recursos sin poner en riesgo las capacidades a largo plazo. La estrategia contempla el uso de reservas internas y de la industria para responder a las fluctuaciones, reservando la utilización de las reservas estratégicas para momentos de mayor necesidad o crisis prolongadas.
Este movimiento se produce en un contexto de creciente tensión internacional, en el que las incertidumbres en Oriente Medio y las disputas geopolíticas continúan afectando la estabilidad de los mercados energéticos. La respuesta coordinada de los países integrantes de la AIE y las acciones nacionales buscan mantener el equilibrio entre la seguridad energética y la estabilidad económica, en un escenario marcado por la volatilidad y la necesidad de garantizar el suministro en medio de la incertidumbre global.
