

El sector inmobiliario de República Dominicana captó 798 millones de dólares en 2024, según datos de ProDominicana, dentro de un flujo total de inversión extranjera que ese año alcanzó los 4.500 millones, un 3% más que en 2023 y la cifra más alta en tres años. El capital procede principalmente de Estados Unidos, Canadá y México, y se concentra en destinos costeros como Punta Cana, Bávaro y Santo Domingo.
El perfil de la demanda combina compradores de segunda residencia con inversores que buscan rendimiento mediante el alquiler turístico. Las rentas brutas en este segmento oscilan entre el 7% y el 8% anual, cifras que compiten con las de otros mercados del Caribe y América Latina, lo que sitúa al país entre los destinos con mejor relación entre precio de entrada y retorno esperado de la región.
El ordenamiento jurídico dominicano equipara los derechos de propiedad de los inversores extranjeros con los de los nacionales, sin exigir permisos especiales para comprar inmuebles. Esta apertura simplifica los procesos de adquisición y rebaja las barreras de entrada al capital internacional frente a otros mercados caribeños.
A ello se suma la Ley CONFOTUR, que concede exenciones de hasta 15 años en proyectos turísticos calificados y exonera el impuesto sobre bienes inmuebles y el de transferencia de títulos. Ha sido uno de los factores que más han pesado para atraer proyectos de gran escala al país. La búsqueda de capital exterior no es privativa del Caribe; ciudades como Madrid también trabajan para atraer inversión en innovación y tecnología.
Noval Properties, promotora con más de veinte años de actividad en República Dominicana, señala que la combinación de turismo en expansión, estabilidad jurídica y ventajas fiscales convierte al país en uno de los mercados más atractivos para el capital internacional a largo plazo. La empresa prevé que las condiciones actuales mantendrán el ritmo de inversión durante 2025 y 2026.
Punta Cana y Bávaro lideran la actividad por su peso en el turismo internacional. Santo Domingo suma una demanda más diversificada, con compradores de largo plazo y un mercado de alquiler residencial más estable. El auge del turismo dominicano, con altas tasas de ocupación en sus zonas costeras, reduce el riesgo de vacancia para quienes invierten en activos destinados al alquiler.
La lógica de apoyar el sector comercial y hostelero se da también en mercados europeos. El Ayuntamiento de Madrid destinó recientemente 1,2 millones de euros a dinamizar su comercio y hostelería, un instrumento que distintos mercados adaptan con sus propios recursos.
Sí. La legislación dominicana otorga a los inversores extranjeros los mismos derechos de propiedad que a los nacionales, sin necesidad de permisos especiales ni trámites adicionales.
Concede exenciones fiscales de hasta 15 años en proyectos turísticos calificados, con exoneración del impuesto sobre bienes inmuebles y del de transferencia de títulos de propiedad.
Las rentas brutas oscilan entre el 7% y el 8% anual, lo que sitúa al país entre los destinos más competitivos del Caribe para inversión en alquiler turístico.
Punta Cana y Bávaro lideran por la demanda turística internacional. Santo Domingo combina mercado residencial diverso con alquiler de largo plazo más estable.
ProDominicana cifra la inversión extranjera directa en 4.500 millones de dólares en 2024, de los que 798 millones corresponden al sector inmobiliario. Fue el nivel más alto en tres años, con un crecimiento del 3% respecto al año anterior.
