

Los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio han dejado al menos 2.954 muertos y más de 16.500 heridos, según cifras oficiales, y han sumido al país en una emergencia sanitaria que se agrava día a día. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha recomendado intensificar las campañas de vacunación en las zonas de mayor riesgo, mientras la OMS ha activado su Fondo para Contingencias de Emergencia con una primera dotación de 1,5 millones de dólares.
Seis hospitales en distintas regiones del país sufrieron daños importantes durante y después del primer seismo. En Caracas, el Hospital José María Vargas atiende a 96 pacientes en una sala diseñada para ocho y su banco de sangre está al borde del colapso. En La Guaira, uno de los epicentros del desastre, el Hospital Rafael Medina Jiménez ha pasado de 108 camas a 35 operativas. Otros 22 centros de salud tienen graves dificultades para mantener la actividad.
A estos problemas se suman el éxodo de personal médico, la escasez de medicamentos básicos y el deterioro de un sistema sanitario ya debilitado por años de crisis económica. Más de 16.000 personas han perdido su vivienda y viven en refugios improvisados donde las condiciones favorecen la transmisión de enfermedades.
La OMS ha advertido que la ya baja cobertura vacunal antes del sismo puede facilitar la aparición de brotes de sarampín. El hacinamiento en los albergues y el acceso deficiente al agua potable elevan también el riesgo de enfermedades gastrointestinales e infecciones por contacto.
La OPS evalúa aplicar vacunación selectiva en los puntos de mayor concentración de desplazados, un enfoque que ya se ha aplicado en otras emergencias regionales. Profesionales sanitarios de distintos países han respondido al llamado de ayuda internacional; en situaciones similares, como tras el huracán Melissa en Jamaica, expertos de la Comunidad de Madrid se integraron en misiones sanitarias de emergencia.
La OMS ha distribuido ya más de seis toneladas de medicamentos, material de curación y equipos médicos. Las agencias humanitarias insisten en que la magnitud del desastre supera la capacidad de respuesta del Estado venezolano y reclaman mayor movilización internacional coordinada. El contexto geopolítico añade complejidad a la coordinación de la ayuda, en un país que afronta a la vez varios frentes de crisis, como analizábamos al repasar las principales crisis humanitarias globales de 2026.
Al menos 2.954 muertos y más de 16.500 heridos, según cifras oficiales tras los seismos del 24 de junio y los temblores posteriores.
La OMS alerta principalmente del riesgo de brotes de sarampín por la baja cobertura vacunal previa. El hacinamiento y el agua contaminada elevan también el riesgo de enfermedades gastrointestinales e infecciones respiratorias.
1,5 millones de dólares del Fondo para Contingencias de Emergencia, con los que se han distribuido más de seis toneladas de medicamentos, material de curación y equipos médicos.
Consiste en priorizar la vacunación en los grupos y zonas con mayor riesgo de contagio, como los albergues de desplazados, en lugar de realizar una campaña masiva general, para optimizar los recursos disponibles.
