

El cierre del estrecho de Ormuz por la escalada militar en Oriente Medio ha empujado a los países del Golfo a abrir rutas terrestres alternativas para mantener el flujo de mercancías. La Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (CEPE) ha sentado en la misma mesa a gobiernos, transportistas y operadores logísticos para acelerar el cambio de modelo. La crisis se solapa con la emergencia sanitaria en Gaza, las denuncias de violaciones de derechos humanos en Siria y la lenta recuperación de Cuba seis meses después del huracán Melissa.
Los buques mercantes evitan ahora el estrecho y los países productores buscan vías terrestres que conecten Turquía con Arabia Saudí, Emiratos y Catar. Según la CEPE, el trayecto por carretera tarda unos cuatro días, frente a las semanas que requiere el rodeo marítimo por el cabo de Buena Esperanza. Jean Rodríguez, responsable de comunicación del organismo, confirmó la puesta en marcha del Observatorio de Puntos de Paso Fronterizo del Golfo, una base digital con horarios, plazos de espera y restricciones aduaneras de cada cruce.
El puerto de Yeda, en Arabia Saudí, es el primer beneficiado: el volumen de contenedores procesados ha subido un 140% desde el inicio de la crisis. España ya ha avisado a la Comisión Europea de que el conflicto retrasará la actualización de previsiones macro hasta junio, como recogimos en el envío del informe fiscal a Bruselas.
La última evaluación sanitaria sobre los campamentos de desplazados en la Franja de Gaza arroja datos duros: el 80% de la población examinada presenta infecciones cutáneas, con miles de casos confirmados de sarna y piojos. La Organización Mundial de la Salud reclama un canal humanitario estable para meter medicamentos, agua potable y kits de higiene, y advierte de que el colapso de los servicios básicos puede derivar en brotes infecciosos de mayor gravedad si no se restablece la atención primaria en los próximos días.
Las agencias de derechos humanos documentan asesinatos selectivos, detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas en varias provincias sirias, en un contexto de restricciones de movimiento que dificultan tanto el trabajo de los observadores como la huida de la población civil. Naciones Unidas y varias ONG presionan para abrir corredores seguros y para que el Consejo de Seguridad active mecanismos de rendición de cuentas, después de meses de escasos avances diplomáticos.
Seis meses después del paso del huracán Melissa, más de dos millones de cubanos siguen en situación de emergencia humanitaria. Los apagones se prolongan, el agua llega a cuentagotas en muchas provincias y los focos de mosquitos transmiten dengue, oropouche y chikunguña en zonas costeras donde la red sanitaria se mantiene parcheada. La Cruz Roja Internacional ha lanzado un llamamiento de fondos para reforzar campañas de fumigación, distribuir potabilizadores y enviar generadores a hospitales rurales.
Las cuatro situaciones comparten un mismo cuello de botella: la falta de coordinación entre donantes, agencias y gobiernos receptores ralentiza la entrega de ayuda en el momento en que más se necesita. La UE busca cerrar acuerdos con socios estratégicos para asegurar minerales y rutas comerciales, como recogimos en la cooperación reforzada con Estados Unidos en minerales críticos, mientras los organismos humanitarios insisten en que la coordinación logística no puede esperar al final de los conflictos para activarse.
El cierre intermitente del estrecho por la escalada militar en Oriente Medio interrumpe una vía marítima por la que pasa cerca de un quinto del petróleo mundial, lo que obliga a los países del Golfo a usar carretera y ferrocarril desde Turquía para no detener el transporte de mercancías.
Es una plataforma digital impulsada por la Comisión Económica de Naciones Unidas para Europa (CEPE) que centraliza información actualizada sobre cruces fronterizos, tiempos de espera y restricciones aduaneras en la región del Golfo, pensada para gobiernos y operadores logísticos.
El 80% de la población examinada por la OMS en los campamentos de desplazados sufre infecciones cutáneas, con miles de casos de sarna y piojos. La organización pide acceso urgente para distribuir medicamentos, agua potable y kits de higiene, y restablecer servicios sanitarios básicos.
Más de dos millones de personas continúan sin servicios básicos por los daños en la red eléctrica, el agua corriente y los hospitales rurales. La proliferación de mosquitos ha disparado los casos de enfermedades tropicales y la Cruz Roja pide más ayuda internacional para acelerar la recuperación.
Las agencias de derechos humanos documentan asesinatos selectivos, detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas, junto con restricciones de movimiento que limitan tanto la huida de civiles como el trabajo de los observadores internacionales.
