
El sector turístico ha experimentado un crecimiento significativo a nivel mundial, especialmente en España, donde la reactivación tras la pandemia ha atraído a un número récord de viajeros. Sin embargo, este aumento ha generado preocupaciones sobre la masificación turística en destinos populares, lo que ha afectado la vida cotidiana de los residentes locales y ha provocado un fenómeno conocido como ‘turismofobia’. Esta aversión hacia los turistas ha surgido en varios países europeos, donde la saturación de visitantes ha influido negativamente en la experiencia turística, aunque en algunos lugares, los habitantes se muestran más receptivos hacia los viajeros.
Según un reciente estudio de la plataforma JB.com, España se posiciona como el país más «turistófobo» de Europa, seguido de cerca por Italia, con una futura proyección de incremento turístico que intensifica el descontento local. Francia, Grecia y Portugal también registran altos niveles de oposición hacia el turismo de masas, siendo los países mediterráneos los más afectados por esta saturación. En contraste, naciones como República Checa, Malta y Dinamarca presentan actitudes más favorables hacia los turistas, destacando Chipre como el destino ideal para aquellos que buscan evitar manifestaciones anti-turistas, dado que sus habitantes valoran el turismo como un pilar esencial de su economía.
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