
La crisis de Rodalies en Cataluña ha abierto una vía de negociación inesperada entre Esquerra Republicana (ERC) y los socialistas, en un contexto donde las infraestructuras ferroviarias se encuentran en el centro de la atención pública debido a incidentes como el ocurrido en Gelida. Un nuevo Consorcio para la ejecución y seguimiento de infraestructuras ha surgido como una solución compartida, permitiendo a ambas partes posponer el debate sobre la recaudación del IRPF por parte de la Generalitat. Este acuerdo busca llevar el tema al próximo pleno del Congreso, concentrando esfuerzos en las infraestructuras mientras se pospone el pleito fiscal, una jugada que podría aliviar tensiones políticas en un clima electoral.
Por otra parte, tanto el Govern de Salvador Illa como ERC parecen aceptar que, al corto plazo, no es viable forzar la tramitación de la proposición de ley para que Cataluña recaude el IRPF, un tema que ERC había intentado mantener separado del debate sobre financiación autonómica. Sin embargo, con el turno de Esquerra en el Congreso a finales de mes, se está discutiendo reemplazar el debate del IRPF por el texto que promueva el Consorcio. A pesar de que el acuerdo parece despejar el camino en las instancias legislativas, el coste político para ERC puede ser significativo, desafiando su posicionamiento ante las demandas de sus propios votantes mientras intenta evitar que el asunto se convierta en un dilema para los socialistas.
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