

En el marco del Ciclo de Música Sacra de Las Rozas, el Orfeón Burgalés Juvenil se prepara para ofrecer un emotivo concierto de música religiosa que busca capturar la esencia de la Pasión y la redención del hombre a través de acordes que resuenan con el «Alleluia». Esta presentación no solo es una expresión artística, sino también una reflexión espiritual que conecta a los asistentes con siglos de tradición musical y devoción cristiana.
El programa del concierto presenta una mirada contemporánea al género, con un repertorio que incluye obras de destacados compositores del siglo XXI, tanto americanos como europeos. Figuras reconocidas como John Rutter, Bob Chilcott, Jerry Estes, Ola Gjeilo, Javier Sarasola y David Elberdin aportan un enfoque fresco y sentido a la espiritualidad cristiana, con piezas diseñadas para resonar en el corazón del oyente.
La agrupación juvenil, fundada en abril de 2014 por la directora Ana Ayala Francés, se ha establecido como un referente en la música coral. Compuesto por 32 jóvenes talentos, el orfeón recoge la herencia de su cantera infantil, con miembros cuyas edades oscilan entre los 15 y los 28 años. Este concierto, más que un evento musical, se postula como una experiencia comunitaria que invita a la introspección y a la comunión espiritual a través de la música.
El evento se llevará a cabo en la Parroquia San José Obrero de Las Matas, un espacio que promete amplificar la magnificencia de las voces jóvenes del orfeón bajo sus bóvedas. La actuación, de una duración aproximada de una hora y veinte minutos, es de entrada libre pero limitada al aforo del recinto, y está dirigida a un público mayor de 18 años. La cita está prevista para las 19:45 horas, momento en el que la música sacra teñirá de solemnidad y belleza la tarde.
Este encuentro musical representa una invitación abierta a quienes deseen experimentar una profunda conexión con la espiritualidad a través de composiciones contemporáneas que dialogan con la tradición sacra. Así, el Orfeón Burgalés Juvenil no solo interpreta piezas, sino que también transmite un legado de devoción y arte al público que acuda a esta singular celebración en Las Rozas.
