
En 2026, la edad legal para la jubilación ordinaria ascenderá a 66 años y diez meses, marcando el final de un proceso de transición que comenzó en 2013. Este ajuste es parte de la reforma de pensiones impulsada en 2011, que estaba diseñada para aumentar gradualmente la edad de jubilación hasta los 67 años. A lo largo de 2026, quienes deseen retirarse con el 100% de la pensión deberán cumplir con esta nueva edad, aunque aquellos que hayan cotizado durante 38 años y tres meses podrán jubilarse sin penalización a los 65 años. Asimismo, se implementará un nuevo sistema de cómputo de pensiones que permitirá a los futuros jubilados elegir entre dos métodos para calcular su pensión, en un periodo que se extenderá hasta 2037.
El 2026 también traerá consigo un aumento en la cotización del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), que pasará del 0,8% al 0,9%, con el objetivo de afrontar el costo de las jubilaciones de la generación del ‘baby boom’. Además, las pensiones mínimas y no contributivas se incrementarán por encima de la media inflacionaria, buscando reducir la brecha entre estas prestaciones y el umbral de pobreza. Por otro lado, la reforma establece que la cuantía máxima de la pensión inicial contributiva se ajustará anualmente según la inflación, junto con un incremento adicional hasta 2050, asegurando así un apoyo económico más robusto para los futuros jubilados.
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