El túnel de la Rovira, una infraestructura clave de 1,3 kilómetros que conecta los barrios del Carmel y el Guinardó en Barcelona, recuperará su operatividad total esta semana tras año y medio de obras. El proyecto, con una inversión superior a los 20 millones de euros por parte del Ayuntamiento de Barcelona, ha mejorado la seguridad, el pavimento y las instalaciones del túnel, además de solucionar problemas estructurales. Este paso subterráneo, que funciona desde la era preolímpica, soporta unos 18.000 vehículos diarios que se desplazan por la Ronda de Dalt o buscan sortear las colinas entre ambos barrios. Durante el período de rehabilitación, uno de los sentidos del túnel permaneció operativo, alternándose según avanzaban las obras, y ahora, tanto la subida como la bajada, vuelven a estar disponibles, lo que aliviará significativamente la circulación urbana.
La reapertura del acceso en sentido mar, cerrado desde hace un año, es especialmente esperada en una ciudad que actualmente enfrenta múltiples obras de infraestructura. Los trabajos culminaron con numerosas mejoras, como la reparación de patologías estructurales, mejoras en la impermeabilización y drenaje, y la renovación del firme e iluminación. Se ha implementado tecnología avanzada, incluyendo sistemas de seguridad, radiocomunicaciones y cámaras, así como puntos de socorro para emergencias. Además, se han construido galerías de conexión que permitirán evacuar a las personas en situaciones de emergencia. A pesar de que los dos sentidos estén habilitados, el ayuntamiento advierte que seguirán los cortes nocturnos para finalizar los últimos detalles de la implementación, asegurándose de que la infraestructura opere a su máxima capacidad y seguridad.
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