

El sector privado español retrocedió en abril por primera vez en dos años: el PMI compuesto se situó en 48,7 puntos, por debajo del umbral de 50 que marca la frontera entre expansión y contracción. El dato lo elabora S&P Global a partir de encuestas mensuales a directores de compras de empresas, y es el más bajo desde finales de 2023.
El sector servicios fue el principal responsable del retroceso. Su PMI bajó en abril a 47,9 puntos, el nivel más bajo desde 2022. Las empresas encuestadas señalaron una reducción de nuevos pedidos y un entorno económico poco favorable, con la tensión geopolítica en Oriente Medio como telón de fondo. El sector manufacturero, en cambio, cerró el mes en 51,7 puntos, apoyado en compras anticipadas de suministros ante el riesgo de nuevas interrupciones en las cadenas de producción.
El coste de los insumos también subió durante el mes. La energía, los combustibles y las materias primas encarecieron, y muchas empresas optaron por trasladar esos incrementos a los precios finales. La inflación, aunque sigue por debajo de los picos de 2022, mantiene una presión al alza. Lo más preocupante es la caída en las expectativas: el sentimiento sobre el crecimiento futuro entre las empresas de servicios alcanzó en abril su nivel más pesimista en más de un año, lo que frena contrataciones e inversiones para los próximos meses.
Las consecuencias sobre el empleo y las rentas medias pueden agravarse si la tendencia se mantiene. El sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) ya ha documentado cómo Madrid es la región española con mayor desigualdad en la distribución de la renta, una brecha que la desaceleración económica puede ensanchar.
El PMI compuesto de la zona euro bajó en abril a 48,8 puntos, el registro más bajo en 17 meses. El deterioro se concentra en el sector servicios, que encadena su peor dato en más de cinco años. La manufactura del bloque mostró una recuperación parcial, pero insuficiente para compensar el retroceso general.
El Banco Central Europeo decidió en su última reunión mantener los tipos de interés en el 2% y aplazar nuevas subidas al menos hasta junio. La decisión refleja la cautela del BCE ante la desaceleración: elevar tipos en este momento podría acentuar el frenazo. Varios economistas advierten de que los tipos seguirán altos el tiempo necesario si la inflación repunta.
España no es una excepción en el cuadro europeo. Comparte la tendencia de debilitamiento de otras grandes economías del bloque, y si el PMI se mantiene en terreno negativo en mayo y junio, el impacto sobre el crecimiento del segundo trimestre será visible. La Junta de Gobierno de Madrid aprobó a finales de abril medidas económicas, sociales y ambientales orientadas a paliar los efectos de la desaceleración en la Comunidad.
El PMI (Purchasing Managers’ Index) es un índice elaborado por S&P Global a partir de encuestas a directores de compras de empresas privadas. Un valor superior a 50 señala expansión económica; por debajo de 50, contracción. Es un indicador adelantado porque mide expectativas antes de que estén disponibles los datos oficiales de PIB o empleo.
La caída se debió principalmente al deterioro del sector servicios, cuyo PMI bajó a 47,9 puntos. Las empresas apuntaron a la reducción de nuevos pedidos y a la incertidumbre global —la situación en Oriente Medio en particular— como factores determinantes. El encarecimiento de los insumos añadió presión adicional.
La manufactura registró un PMI de 51,7, por encima del umbral de expansión. Las empresas compraron suministros por anticipado ante el riesgo de disrupciones en las cadenas de producción, lo que sostuvo el índice. Este comportamiento diferencial explica que el PMI compuesto cayera menos de lo que refleja solo el dato de servicios.
El PMI compuesto de la zona euro cayó en abril a 48,8 puntos, su nivel más bajo en 17 meses. El sector servicios del bloque registró su peor dato en más de cinco años, mientras que la manufactura solo ofrece una recuperación parcial.
El Banco Central Europeo mantuvo los tipos en el 2% en su última reunión y pospuso nuevas subidas al menos hasta junio, en una decisión que refleja la cautela ante la desaceleración económica del bloque.
