
La primera expulsión de la actual edición de «Supervivientes» fue un evento cargado de tensión, marcado por la incertidumbre de los nominados, Álex Ghita y Marisa Jara. En una gala donde el público tenía la responsabilidad de decidir quién continuaría en la competencia, Álex había manifestado su deseo de abandonar el programa ese mismo día. Marisa, por su parte, mostró su deseo de seguir en la aventura mientras aceptaba el veredicto que estaba por llegar. La tensión aumentó al momento de la revelación, que llegó a través del presentador Jorge Javier Vázquez, quien anunció que la concursante salvada era Marisa, convirtiendo a Álex en el primer expulsado de la edición.
Tras su salida, Álex Ghita reconoció el desgaste emocional que había sufrido en la isla, expresando que había entrado con un objetivo claro, pero que la experiencia le afectó más de lo que esperaba. Durante la despedida, se mostró firme en su decisión de no regresar al programa en el futuro, citando la presión mental como un factor determinante en su experiencia. Sin embargo, la sorpresa llegó cuando fue trasladado a Playa Destino, donde, lejos de regresar a España, se encontró pidiendo salir de la nueva ubicación y preguntando por un hotel. Su desconcierto aumentó al recibir la noticia de que no iba a ningún hotel y que debía convivir con otros exconcursantes en aquel nuevo entorno.
Leer noticia completa en 20minutos.
