

En un contexto global donde la demanda de chips semiconductores sigue en auge, el mercado de equipos semiconductores de segunda mano está ganando protagonismo. Aumentar la capacidad de fabricación de chips requiere inversión masiva, pero los retrasos en la entrega de equipos nuevos y el elevado coste de abrir una nueva fábrica han hecho que muchas empresas se vuelquen hacia maquinaria reacondicionada. Este segmento, un tanto subestimado en el panorama mundial, podría alcanzar un valor de 5.400 millones de dólares en 2026 y hasta 10.590 millones en 2030, aunque estas cifras deben ser tomadas con cautela debido a la falta de estadísticas oficiales.
La popularidad de los equipos reacondicionados no se atribuye únicamente al ahorro económico. La industria semiconductor se encuentra estructurada de tal manera que muchos sectores, como la automoción o el IoT, dependen de tecnologías maduras. Ahí, herramientas de generaciones anteriores resultan adecuadas y económicamente viables. Empresas como Lam Research y KLA están apostando por líneas de productos que prolongan la vida de estas máquinas, mientras que ASML documenta las ventas de sistemas de litografía usados y remanufacturados.
A pesar de su crecimiento, el mercado de equipos usados sigue siendo pequeño en comparación con el de equipos nuevos, que se proyecta alcanzará los 125.500 millones de dólares en 2025. Sin embargo, las proyecciones apuntan a un papel creciente para las herramientas usadas, particularmente en áreas críticas y costosas como la fotolitografía y la deposición, donde la reutilización puede ser más ventajosa que la compra de equipos nuevos.
Asia-Pacífico lidera esta expansión, en parte debido a la creciente capacidad industrial de China, y está viendo el surgimiento de plataformas digitales especializadas que facilitan el comercio de estas herramientas. SurplusGLOBAL, por ejemplo, ha lanzado SemiMarket, una plataforma de compraventa que ofrece trazabilidad y liquidez en tiempo real, apoyada por Inteligencia Artificial. Por su parte, Moov se centra en la compraventa pero también ofrece servicios logísticos y de gestión documental.
Este movimiento de digitalización está perfilando un mercado más transparente y eficiente, donde los equipos usados complementan la oferta principal de maquinaria nueva. No desplazará a los grandes fabricantes, pero sí está consolidándose como un aliado estratégico que permite desplegar capacidades de producción con rapidez y eficiencia económica.
La clave del sector está en recalibrar las expectativas frente a las cifras y enfocarse en el valor práctico que el reacondicionamiento brinda a una industria siempre en evolución. La pregunta ya no es si los equipos usados son una alternativa viable, sino cómo capitalizar esta oportunidad de forma segura y eficiente.
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