
En el caso de Juan David, acusado en un turbulento juicio relacionado con la muerte de un niño, su defensa ha argumentado que las lesiones sufridas por el menor eran consecuencia de un estreñimiento severo. En una estrategia que intenta desvincularlo del trágico desenlace, los abogados defensores han presentado evidencia médica que apoya su teoría sobre la causa de las lesiones, sugiriendo que estas no derivaron de un acto de maltrato sino de una afección de salud preexistente. Este argumento es central en el esfuerzo por mitigar las acusaciones graves a las que se enfrenta Juan David, quien ha sido señalado en un principio por su aparente implicación en los hechos.
Simultáneamente, Juan David ha tomado una posición clara respecto a su entonces novia, distanciándose de ella y asegurando que fue ella quien ocultó el cuerpo del niño, sin su conocimiento o consentimiento. Este distanciamiento es parte de su defensa legal, que busca trasladar la responsabilidad a su pareja en los momentos posteriores al fallecimiento del menor. Tanto la defensa como la fiscalía presentan sus argumentos en un entorno cargado de tensión y emotividad, ya que el caso ha capturado la atención pública debido a la gravedad de los cargos y la complejidad de las relaciones e implicaciones personales entre los acusados.
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