

Cinco economistas vinculados al Banco Central Europeo (BCE) advierten de que el entusiasmo actual por la inteligencia artificial recuerda a otras grandes revoluciones tecnológicas del pasado y podría terminar en una corrección de las valoraciones bursátiles, incluso si la tecnología acaba cumpliendo las expectativas que hoy sostienen las inversiones. Los hogares de la zona euro tienen una exposición de unos 440.000 millones de euros a grandes tecnológicas estadounidenses, lo que sitúa a Europa directamente en la ecuación de riesgo.
El análisis no llega a calificar la situación de burbuja tecnológica, pero sí recuerda que las grandes transformaciones tecnológicas suelen inflar temporalmente las valoraciones antes de un ajuste de mercado. El riesgo es especialmente visible en Estados Unidos, donde el S&P 500 cotiza en niveles comparables solo al auge de las puntocom en los noventa.
Las bolsas europeas han subido de forma más contenida, con menos peso de grandes tecnológicas en sus índices. Aun así, una crisis bursátil en Wall Street afectaría también a Europa a través de la financiación, la confianza empresarial y el empleo. Los propios economistas del BCE apuntan que la inversión europea en tecnología digital ha crecido por encima del PIB de la región en los últimos años.
Tecnologías anteriores, como el ferrocarril o Internet, sobrevivieron a sus propias burbujas y correcciones y acabaron generando crecimiento a largo plazo. La incertidumbre ahora es cuánto de ese crecimiento futuro ya está metido en los precios actuales de las acciones, y cómo reaccionará el mercado si las expectativas no encajan con la realidad. Otros análisis recientes ya plantean si el auge de la IA sigue la lógica de la burbuja puntocom o responde a fundamentos sólidos.
Los hogares de la zona euro acceden a estas grandes tecnológicas sobre todo a través de fondos de inversión y ETF, y muchos podrían no ser del todo conscientes de su nivel de exposición al riesgo. Si a eso se suma una retirada masiva de fondos como la que ya han protagonizado los inversores españoles en la bolsa estadounidense, una corrección bursátil podría convertirse en un problema de estabilidad financiera para toda Europa.
Que el entusiasmo actual por la inteligencia artificial podría desembocar en una corrección de las valoraciones bursátiles, incluso si la tecnología termina cumpliendo las expectativas que hoy sostienen las inversiones.
Unos 440.000 millones de euros, principalmente a través de fondos de inversión y ETF.
No exactamente. El análisis no habla de burbuja, sino de un riesgo de corrección tras una fase de valoraciones infladas, algo habitual en grandes transformaciones tecnológicas anteriores.
Porque una crisis bursátil en Wall Street repercutiría en la financiación, la confianza empresarial y el empleo europeos, además de en los ahorros de los hogares expuestos a esas tecnológicas.
Fuente: Portal Financiero.
