
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha declarado en Bruselas tras la cumbre europea que no considera una deslealtad las demandas unilaterales de la vicepresidenta Yolanda Díaz para una crisis de gobierno tras los escándalos de corrupción y acoso sexual que afectan al PSOE. A pesar de las tensiones internas dentro del Gobierno, Sánchez ha adoptado un tono conciliador, subrayando las conexiones que aún unen a las dos partes. En la cumbre, los líderes de la UE acordaron un préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania, financiado mediante eurobonos, mientras que la decisión sobre el uso de activos rusos fue postergada. La firma del acuerdo con Mercosur también se ha retrasado hasta enero, lo cual el presidente consideró sin gran preocupación, afirmando que un mes más de espera no alterará el panorama después de 25 años de negociaciones.
Sánchez, visiblemente cansado tras la extensa reunión, ofreció una rueda de prensa breve y escueta, evitando profundizar en temas nacionales. No hubo reproches hacia Díaz ni se revelaron nombres para sustituir a la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, quien será candidata en Aragón. Tampoco se discutió el polémico rescate de la aerolínea Plus Ultra, el cual fue realizado conforme a la legislación vigente. En cuanto a la posición española sobre Ucrania y Mercosur, el presidente evitó ofrecer novedades, aunque reiteró su crítica a los ataques a la UE, tanto internos como externos, refiriéndose a los movimientos nacionalpopulistas en los Consejos Europeos. La decisión de posponer el uso de activos rusos destacó en el contexto de la cumbre, que estuvo marcada por resistencias de países gobernados por la ultraderecha.
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