

La Comunidad de Madrid construirá más de 300 viviendas con apoyos para personas mayores con dependencia leve o moderada. Lo anunció este lunes la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, durante la presentación del Plan 40-40 en la Residencia Amavir Valdebernardo, donde detalló que los pisos se levantarán en al menos cinco parcelas distintas y combinarán autonomía personal con servicios sociosanitarios de apoyo.
El proyecto se enmarca en el Plan 40-40, la mayor reforma residencial impulsada por el gobierno regional en materia de mayores. La idea es ofrecer una alternativa intermedia entre la vivienda habitual y la residencia: hogares propios donde quien aún se vale por sí mismo pueda seguir haciéndolo, con la red de apoyo cerca cuando la necesite.
Cada piso contará con cocina, salón, dormitorio y baño adaptado, equipados de serie para garantizar la accesibilidad. La parte tecnológica se apoya en domótica con conexión wifi, sensores antiacaídas y alertas de humo y fuego conectadas a los servicios del centro de referencia. La idea es que cualquier incidencia se detecte de inmediato sin que el residente tenga que pedir ayuda.
El catálogo de servicios incluye fisioterapia, terapia ocupacional y asistencia a domicilio cuando haga falta. No se trata de un modelo cerrado de residencia, sino de viviendas individuales con acceso a profesionales que se desplazan o que atienden desde un centro cercano, una fórmula que también ha empezado a aplicarse en los pisos inteligentes que la Comunidad despliega en 18 municipios madrileños.
Las parcelas dispondrán de zonas comunes pensadas para evitar el aislamiento, uno de los problemas que más preocupan a los profesionales que trabajan con personas mayores. Habrá gimnasios adaptados, comedores, talleres para actividades de ocio y zonas exteriores ajardinadas. Los residentes también podrán usar los servicios de los centros residenciales o de día más próximos, lo que da continuidad a la atención si la dependencia avanza.
El planteamiento sigue una línea que se está extendiendo en otros países europeos, donde el envejecimiento de la población ha forzado a buscar fórmulas distintas a la residencia tradicional. Vivienda propia, intimidad, vecinos en una situación parecida y ayuda profesional al alcance.
Esta iniciativa se suma a otras actuaciones del Ejecutivo autonómico en materia residencial, como el plan para levantar 18.000 viviendas protegidas en cuatro años, aunque en este caso el destinatario es un perfil concreto: mayores que aún pueden vivir solos, pero que necesitan apoyos puntuales para seguir haciéndolo durante más tiempo.
El gobierno regional no ha cerrado todavía las localizaciones definitivas de las cinco parcelas ni el calendario exacto de licitaciones, datos que se irán concretando conforme avance el Plan 40-40. La información oficial publicada por la Comunidad de Madrid recoge el detalle del anuncio y los principales servicios previstos.
Más de 300 viviendas, repartidas en al menos cinco parcelas distintas dentro del Plan 40-40, según anunció Isabel Díaz Ayuso en la Residencia Amavir Valdebernardo.
A personas mayores con dependencia leve o moderada, capaces de vivir de forma autónoma pero que necesitan apoyos sociosanitarios puntuales como fisioterapia, terapia ocupacional o asistencia a domicilio.
Cocina, salón, dormitorio y baño adaptado, además de domótica con wifi, sensores antiacaídas y alertas de humo y fuego conectadas a los servicios del centro de referencia.
Gimnasios adaptados, comedores, talleres de ocio y zonas exteriores. Los residentes también tendrán acceso a los servicios de los centros residenciales o de día cercanos.
Es la mayor reforma residencial impulsada por el gobierno regional en atención a mayores, que combina nuevas residencias, centros de día y modelos de vivienda con apoyos como el anunciado en Valdebernardo.
