La organización criminal conocida como Los Chapitos ha sufrido un significativo revés en días recientes con la captura y asesinato de varios de sus líderes y operadores principales en los estados mexicanos de Sinaloa y Jalisco. Entre los detenidos destaca Mario Lindoro Elenes, suegro de Iván Archivaldo Guzmán Salazar, líder de Los Chapitos e hijo de Joaquín «El Chapo» Guzmán. Durante un operativo conjunto de autoridades federales y locales, Elenes fue capturado en Jalisco, junto a otros tres individuos, incluyendo a Carlos Gabriel Reynoso García, un reconocido líder criminal en el puerto, y Jesús Arturo Dávalos Valenzuela. Estos arrestos son parte de un esfuerzo coordinado entre diversas agencias de seguridad para reducir las actividades ilegales de esta facción en la región.
Simultáneamente, se han reportado acciones violentas en Sinaloa, donde Alan Gabriel Núñez Herrera, un operador relevante vinculado con el tráfico de fentanilo y lavado de dinero, fue asesinado en una gasolinera de Culiacán. La muerte de Núñez, quien figuraba en los registros de búsqueda federal de Estados Unidos debido a su participación en conspiraciones transnacionales de narcotráfico, subraya la volatilidad en el entorno criminal de Sinaloa. Además, las redadas en residencias usadas por los miembros de Los Chapitos en Jalisco permitieron la confiscación de armas, vehículos de lujo y drogas, reafirmando el enfoque de las autoridades para desmantelar las redes delictivas que operan en el área. Estas acciones intensifican la disputa territorial con Los Mayitos, liderados por Ismael Zambada Sicairos, en una zona profundamente impactada por el narcotráfico.
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