

Recientes avances en la comprensión de la enfermedad de Huntington ofrecen una nueva luz sobre cómo esta afección neurodegenerativa se propaga en el cerebro. La enfermedad, que se hereda y afecta principalmente en la adultez temprana o mediana, causa movimientos involuntarios, pérdida de memoria y deterioro progresivo de las funciones cognitivas. Aunque todavía no existe cura, la comunidad científica se encuentra cada vez más cerca de entender sus mecanismos internos, lo que puede traducirse en nuevas terapias efectivas.
Un hallazgo revolucionario surgido de investigaciones conjuntas entre Estados Unidos y México revela que la proteína tóxica de Huntington, derivada de una mutación en el gen que regula su producción, no permanece confinado en una sola neurona. En cambio, se desplaza entre células mediante estructuras microscópicas llamadas nanotubos de membrana. Estos canales diminutos, imposibles de ver a simple vista, permiten que el daño se extienda de manera silenciosa y rápida por diversas áreas cerebrales.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores emplearon nanotubos de membrana en sus experimentos, centrándose en las proteínas Rhes y SLC4A7, que colaboran en la formación de estos canales. La proteína Rhes actúa como un activador, mientras que SLC4A7 regula el equilibrio interno de las células. Cuando ambos trabajan en conjunto, facilitan la creación de los nanotubos, que sirven como vías de tránsito para la huntingtina alterada.
Este descubrimiento tiene implicaciones prometedoras, ya que al bloquear SLC4A7, se impide la formación de estos nanotubos y, consecuentemente, la propagación de la proteína dañina. En experimentos con células y en ratones modificados genéticamente, la inhibición de SLC4A7 redujo significativamente la transferencia de la huntingtina mutada, especialmente en el estriado, una de las áreas más afectadas en esta enfermedad. Esto refuerza la hipótesis de que cortar estos «puentes» entre células puede ser la clave para frenar la progresión del daño cerebral.
El trabajo no solo abre posibilidades para tratar de detener la extensión de la enfermedad, sino que también señala una estrategia más amplia, pues estructuras similares aparecen en otros trastornos neurodegenerativos y en ciertos cánceres, donde las células usan mecanismos parecidos para comunicarse y defenderse de medicamentos.
Los científicos destacan que, aunque estos resultados son alentadores, aún falta mucho para trasladar estos hallazgos a un tratamiento en seres humanos. La eficacia y seguridad de bloquear SLC4A7 deberán ser comprobadas en ensayos clínicos exhaustivos. Sin embargo, esta investigación proporciona un nuevo objetivo terapéutico que puede complementar las estrategias existentes, como los moduladores del empalme del ARN que actualmente se encuentran en fase avanzada de desarrollo.
En este contexto, la doctora María Eugenia González Toledo, coordinadora médica del Instituto de Neurociencias de INECO, señala que «la estrategia de frenar la propagación de la proteína entre neuronas podría ser especialmente útil en etapas tempranas de la enfermedad». La vía aún requiere validación clínica, pero abre una puerta esperanzadora para futuros tratamientos que no solo retrasen los síntomas, sino que puedan detener o ralentizar el avance de la enfermedad de Huntington.
Este descubrimiento, además, tiene una relevancia que trasciende la enfermedad en cuestión. La presencia de nanotubos de membrana en diferentes trastornos sugiere que este mecanismo puede ser un común denominador en varias patologías cerebrales y en el cáncer, motivando una serie de investigaciones que buscan explorar nuevas formas de impedir la propagación de daños en el organismo.
Mientras tanto, la comunidad científica continúa trabajando con entusiasmo en la búsqueda de soluciones. La medicación PTC518, por ejemplo, busca reducir la producción de la proteína tóxica en pacientes, y ya se encuentra en etapas avanzadas de evaluación clínica. La incorporación de nuevas estrategias, como la inhibición de SLC4A7, promete ampliar el arsenal terapéutico en un futuro cercano, en la esperanza de mejorar la calidad de vida de quienes enfrentan esta dura enfermedad.
