

La acidez gástrica es una condición que afecta a gran parte de la población en algún momento de su vida, y su manejo muchas veces se vuelve un hábito social sin la supervisión adecuada. En una entrevista reciente con el doctor Daniel López Rosetti, experto en clínica médica, se abordaron aspectos fundamentales sobre este tema, destacando los riesgos de automedicarse y la importancia de acudir a un profesional ante síntomas persistentes.
Durante la charla en Infobae en Vivo, en el programa Infobae a las Nueve, López Rosetti afirmó que la acidez gástrica representa uno de los problemas más frecuentes en la salud digestiva y que casi todos en algún momento han sentido esa sensación de ardor en el pecho o en la garganta. Sin embargo, advirtió que el acceso fácil a medicamentos sin receta ha llevado a una naturalización del uso de fármacos sin control médico, lo que puede ser peligroso.
El uso de medicamentos de venta libre puede parecer una solución rápida, pero el doctor fue contundente en aclarar que “venta libre no es consumo libre”. Por más sencillo que sea adquirir estos fármacos, no deben utilizarse sin una evaluación clínica adecuada. La automedicación, subrayó, puede enmascarar síntomas que corresponden a enfermedades más graves, retrasando un diagnóstico preciso y propiciando complicaciones.
El especialista explicó que la principal causa de la acidez es el reflujo gastroesofágico, una condición en la cual el contenido ácido del estómago —particularmente el ácido clorhídrico— pasa al esófago debido a un mal funcionamiento de la válvula esofágica inferior. Cuando esa válvula se relaja o falla, el ácido irrita la mucosa del esófago, generando síntomas que a veces se confunden con otras enfermedades, incluso cardiacas. Es común que los pacientes sientan dolor o ardor en el pecho, pero en algunos casos estos síntomas pueden simular un infarto, por lo que el diagnóstico correcto es esencial para un tratamiento adecuado y seguro.
El doctor López Rosetti enfatizó los riesgos a largo plazo del reflujo crónico. Cuando el ácido llega a dañar el esófago de manera recurrente, puede producir un proceso de metaplasia, que consiste en la transformación del epitelio, condición conocida como esófago de Barrett. Esta alteración aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de esófago, aunque señaló que no todos los pacientes con reflujo desarrollan estas complicaciones. No obstante, recomendó que ante síntomas persistentes o frecuentes, la mejor opción es consultar a un especialista, ya que una evaluación mediante una esófago video gastroduodenoscopia permite detectar alteraciones y realizar biopsias para un diagnóstico certero.
López Rosetti también hizo una explicación sencilla sobre cómo funciona el aparato digestivo en relación con el reflujo: el estómago cuenta con una válvula que evita que el contenido ácido retroceda hacia el esófago, pero cuando esta válvula falla, el ácido puede subir, causando molestias y daños en la mucosa. Por eso, ante síntomas que no desaparecen o que se repiten, la consulta médica y los estudios especializados son imprescindibles para evitar complicaciones graves en el futuro.
El mensaje del médico fue claro y directo: la automedicación puede parecer una solución conveniente, pero implica riesgos potenciales que pueden afectar gravemente la salud. La recomendación imprescindible es acudir a un profesional para una evaluación adecuada y evitar que síntomas benignos oculten patologías más severas. La prevención y el diagnóstico oportuno hacen la diferencia en el tratamiento y en la calidad de vida de quienes padecen reflujo y acidez.
