

Un nuevo estudio revela que, incluso en la práctica cotidiana, nuestras elecciones alimentarias se guían por una suerte de “inteligencia nutricional” innata, que puede motivar cambios positivos en la alimentación hacia dietas más saludables. La investigación, realizada por científicos de la Universidad de Bristol, analizó cómo las personas que siguen una dieta basada en alimentos integrales y no procesados tienden a consumir más frutas y verduras, optando por opciones menos calóricas y más nutritivas, en comparación con quienes ingieren alimentos ultraprocesados.
Lo interesante es que, a pesar de que quienes prefieren alimentos integrales aumentan su ingesta de volumen de comida en un 57%, su consumo calórico en realidad resulta ser unos 330 calorías menor en promedio por día. Esto se debe a la naturaleza de estos alimentos, que contienen menos calorías por volumen, y a la tendencia de escoger frutas y verduras en lugar de alimentos más calóricos como pasta, carne o mantequilla. De este modo, estas elecciones llevan a un equilibrio que favorece la pérdida de peso, incluso cuando se come en mayor cantidad.
De acuerdo con el profesor Jeff Brunstrom, quien lideró la investigación, “comer en exceso no siempre es el principal problema; nuestra investigación muestra que las dietas de alimentos integrales producen un consumo mucho mayor en volumen, pero con menor ingesta calórica”. En contraste, las dietas ultraprocesadas, aunque contienen menos volumen, llevan a una ingesta calórica mucho más alta, lo que favorece el desarrollo de la obesidad a largo plazo.
El estudio se basó en un análisis de datos de 2019 donde a los participantes se les hizo seguir alternadamente dietas ultraprocesadas y de alimentos naturales durante dos semanas cada una. Aunque estas dietas estaban diseñadas para tener la misma cantidad de calorías, los resultados siguieron evidenciando que la ingesta en cada grupo fue muy distinta en la práctica: quienes optaron por alimentos integrales consumieron aproximadamente 508 calorías más en total durante las semanas de la dieta ultraprocesada, lo que resultó en un aumento de peso de alrededor de dos libras. Por el contrario, en la dieta de alimentos integrales perdieron igualmente esas dos libras.
El análisis adicional resaltó que las personas que consume solo alimentos integrales muestran una tendencia a elegir frutas y verduras en cantidades considerables, a veces varios cientos de gramos por comida, reemplazando otros alimentos más calóricos como carnes o pasta. Esto refuerza la hipótesis de que hay una “inteligencia nutricional” que guía nuestras elecciones, ayudándonos a seleccionar alimentos que no solo satisfacen nuestras necesidades de micronutrientes, sino que también controlan la ingesta energética total.
Además, la investigación advierte sobre el uso frecuente de alimentos ultraprocesados enriquecidos con vitaminas, que aunque parecen cubrir las necesidades de ciertos micronutrientes, también aportan muchas calorías, lo que favorece un consumo calórico excesivo sin un real beneficio nutricional adicional. Los ultraprocesados contienen, por ejemplo, productos fortificados con vitamina A que, en su mayoría, provienen de alimentos con alto contenido energético, en contraste con opciones más naturales y bajas en calorías como zanahorias o espinacas.
Este hallazgo plantea una cuestión importante: la idea de que una dieta basada en alimentos en su estado natural no solo favorece un menor consumo calórico, sino que también promueve una mejor variedad de micronutrientes esenciales, lo cual sería difícil de lograr solo con alimentos ultraprocesados. La clave, apuntan los expertos, está en aprovechar esa tendencia natural a preferir alimentos más saludables y nutritivos, para evitar carencias y sobrecarga calórica.
En definitiva, el estudio refuerza la importancia de priorizar en nuestra alimentación las opciones menos procesadas, confiando en que nuestro propio organismo puede guiarnos hacia decisiones más sabias. La “inteligencia nutricional” ofrecida por las frutas, verduras y otros alimentos naturales parece ser un recurso natural que ayuda a mantener un equilibrio nutritivo y calórico, alejándonos de los riesgos asociados a los ultraprocesados que dominan muchas dietas modernas.
