
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha establecido un ambicioso proyecto internacional denominado la Junta de la Paz para supervisar la reconstrucción de Gaza y otras zonas en conflicto alrededor del mundo. Esta iniciativa, según un borrador de la carta fundacional al que accedieron Reuters y Bloomberg, demanda a los países interesados un pago de 1.000 millones de dólares para obtener un asiento permanente en el organismo, garantizando que Trump tendrá un poder decisivo en las decisiones del grupo. Aunque al menos 60 líderes mundiales han recibido invitaciones para unirse a esta junta, la carta también menciona que los países pueden participar sin costo durante los primeros tres años del proyecto, siempre bajo la condición de que se asegure el financiamiento para la reconstrucción de Gaza.
La Junta de la Paz, mencionada previamente en el plan de Trump de 20 puntos para finalizar el conflicto en Gaza, contempla la creación de un comité tecnocrático palestino para la administración del enclave, excluyendo a Hamás. Los miembros de la Junta abarcarían figuras políticas y económicas de peso como Marco Rubio, Tony Blair, y Jared Kushner. Sin embargo, su formación ha generado rechazos, especialmente de Israel, cuyo primer ministro, Benjamín Netanyahu, ha criticado la inclusión de representantes de Turquía, Qatar y Egipto en la Junta Ejecutiva de Gaza. A pesar de estas tensiones, la primera fase del alto el fuego ha permitido avances como la liberación de rehenes, aunque Israel ha seguido realizando acciones militares a pesar de la tregua. La segunda fase, que busca un cese al fuego permanente, aún enfrenta obstáculos, incluyendo la resistencia de Israel a retirar sus tropas y el conflicto sobre el desarme de Hamás.
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