
En un juicio relevante sobre presunta corrupción, el empresario Víctor Aldama ha revelado detalles cruciales respecto al pago de un piso en la Plaza de España de Madrid, adquirido para Jésica Rodríguez, expareja del exministro Ábalos. Aldama ha declarado que, ante la imposibilidad práctica de manejar grandes sumas de dinero en efectivo debido a las cuantiosas comisiones involucradas, optaron por cubrir los gastos del inmueble como una forma de desembolso menos evidente. Esta estrategia surgió a raíz de la petición de no utilizar efectivo, por lo que Koldo, un intermediario clave en la red, le ofreció la posibilidad de canalizar los fondos a través de la propiedad para Rodríguez, quien había tenido una relación previa con el exministro.
El relato del empresario indica que la decisión de financiar el inmueble fue una medida para evitar escándalos públicos y mantener la discreción sobre lo que describió como una «relación extramatrimonial». Aldama explicó que su socio, Alberto Escolano, se encargó de hacer los pagos para evitar comprometer su reputación y su relación matrimonial. No obstante, cuando las tensiones aumentaron con Rodríguez y los costos resultaron insostenibles por cuestiones personales, Aldama buscó detener los pagos, lo que desencadenó un conflicto con Koldo García. Este último, molesto por la suspensión de pagos, llegó a un altercado físico con Aldama en defensa de Escolano, ilustrando las intensas fricciones internas en la trama.
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