

La política de vivienda en España suma un nuevo actor llamado a ser estructural. Se trata de CASA47, la Entidad Estatal de Vivienda y Suelo adscrita al Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, que nace con una misión explícita: hacer realidad el artículo 47 de la Constitución, el que reconoce el derecho de todos los españoles y españolas a disfrutar de una vivienda digna y adecuada.
Lejos de ser solo un cambio de nombre, CASA47 culmina la transformación de Sepes —histórico gestor de suelo público— en una empresa estatal dedicada al ciclo completo de la vivienda: desde la disposición y urbanización de los suelos hasta la construcción, la entrega de llaves y la gestión de los inmuebles. El objetivo es que ese parque público no vuelva a privatizarse y permanezca “para siempre” al servicio del interés general.
Durante más de 65 años, Sepes ha sido el principal operador de suelo público de ámbito estatal, con más de 250 millones de metros cuadrados urbanizados en todo el país. En los últimos años ya había ido asumiendo nuevas funciones en materia de vivienda.
El anuncio del presidente del Gobierno de crear una empresa pública de vivienda y suelo aceleró el proceso. En apenas un año se ha completado la reestructuración y se ha puesto en marcha CASA47, con nuevas áreas de gestión centradas en parque asequible, promoción público-privada y edificación.
La entidad se concibe como la “infraestructura” del sistema público de vivienda, del mismo modo que la red de hospitales sostiene el sistema sanitario o las escuelas públicas el educativo. Su papel será ordenar y ampliar el parque de vivienda asequible y protegida en manos del Estado.
CASA47 no nace de cero. Gestionará desde el primer momento un patrimonio amplio procedente de varias fuentes.
Por un lado, incorporará suelos y viviendas de otros ministerios, como Hacienda, Defensa o Interior. Por otro, suma el gran paquete procedente de Sareb, el llamado “banco malo”: más de 40.000 viviendas ya recuperadas y alrededor de 2.400 suelos con capacidad para construir unas 55.000 casas adicionales.
A ello se añade la licitación, solo en lo que va de año, de proyectos para más de 1.600 viviendas distribuidas por todo el territorio. Y está previsto lanzar próximamente una oferta pública de compra de 100 millones de euros para seguir incrementando el parque estatal.
La entidad también ha desbloqueado obras de urbanización en nuevos barrios de ciudades como Sevilla, Ibiza o València, y prevé hacer lo mismo en Málaga y Madrid cuando cuenten con las aprobaciones municipales necesarias.
La ambición de CASA47 es ayudar a España a acercarse a los estándares europeos de parque público en alquiler, en torno al 8 % del total de viviendas. Para ello, la entidad operará bajo una premisa clara: las viviendas promovidas con fondos públicos no volverán a entrar en circuitos especulativos.
España arrastra décadas de ciclos de construcción y privatización de vivienda pública, con operaciones en las que promociones enteras acabaron en manos de fondos de inversión. CASA47 pretende poner fin a esa dinámica: el parque que gestione será estatal, asequible y protegido de forma permanente.
Uno de los aspectos más innovadores del modelo es la configuración de los contratos de alquiler. CASA47 podrá ofrecer arrendamientos de hasta 75 años, articulados en dos etapas:
El objetivo es aportar estabilidad a los inquilinos, frente a la incertidumbre de contratos cortos con subidas imprevisibles.
El precio, además, se fijará con criterios de asequibilidad y tendrá un tope por comunidad autónoma. Por primera vez, el alquiler se calcula en función de lo que la ciudadanía puede pagar y no solo del coste de construcción: ningún contrato podrá superar el 30 % de la renta media del territorio en el que se ubique la vivienda.
La vocación de la nueva entidad es llegar al grueso de la clase media y trabajadora. Sus promociones se orientarán al 60 % de la población cuyos ingresos se sitúan entre 2 y 7,5 veces el IPREM (Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples).
Las rentas inferiores se atenderán mediante vivienda social específica, mientras que se entiende que las personas con ingresos superiores tienen margen para acceder al mercado libre sin apoyo público. De este modo, CASA47 se coloca en el espacio intermedio donde hoy muchas familias quedan atrapadas: ganan demasiado para optar a vivienda social, pero no lo suficiente para soportar los precios del mercado.
El enfoque de la entidad no se limita al ladrillo. CASA47 quiere situar a las personas en el centro de su actividad, con atención directa y procesos más sencillos.
En 2026 está previsto que entre en funcionamiento un portal online del inquilino. A través de esta plataforma se podrán:
El portal funcionará también como canal de comunicación con la administración ante incidencias, para que las personas arrendatarias puedan gestionar su vivienda pública de forma telemática y transparente.
CASA47 se apoyará en distintos tipos de colaboración: público-pública con otras administraciones, público-privada con empresas del sector y público-social con entidades del tercer sector.
El modelo de gestión del parque estatal de vivienda incluirá la licitación de servicios y acuerdos específicos con comunidades autónomas y ayuntamientos. La idea es coordinar mejor las políticas de vivienda, sumar recursos y evitar que cada administración actúe de forma aislada.
La transformación de Sepes en CASA47 se enmarca en un cambio de enfoque más amplio: considerar la vivienda como el quinto pilar del Estado del bienestar, junto a la sanidad, la educación, las pensiones y la dependencia.
Si la nueva entidad logra consolidar un parque estable de vivienda asequible, intervenir en el mercado desde la oferta y evitar que el esfuerzo en alquiler se dispare por encima de la capacidad real de pago de los hogares, habrá dado un paso relevante para que el derecho constitucional a una vivienda digna deje de ser una aspiración y se convierta, poco a poco, en una realidad tangible para más personas.
