
Este sábado, dos aviones Typhoon de la Royal Air Force (RAF) británica fueron desplegados desde una base en Rumanía para interceptar drones rusos que se aproximaban al espacio aéreo de la OTAN. A pesar de la movilización y la posibilidad de abrir fuego, no fue necesario atacar, ya que los cazas no cruzaron la frontera con Ucrania, desmintiendo así rumores previos sobre una posible escalada militar. Este movimiento forma parte de una misión multinacional de la OTAN para fortalecer la defensa de Europa del Este frente a las crecientes amenazas de drones rusos, que se han intensificado desde el comienzo de la guerra en Ucrania.
La situación se complicó cuando un dron Geran 2, versión del iraní Shahed fabricado en Rusia, penetró brevemente el espacio aéreo rumano, causando daños materiales en la ciudad de Galati, donde fragmentos del aparato impactaron un edificio y un poste de electricidad. La caída del dron obligó a las autoridades a evacuar a 535 personas y suspender el suministro de gas a más de 550 clientes en la zona afectada. Rumanía ha condenado enérgicamente este incidente, siendo el primero en el que se reportan daños materiales desde el inicio del conflicto armado en Ucrania, un hecho que el presidente del país considera sumamente grave.
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