

En lo que va del año, los cuerpos de emergencia han intensificado sus intervenciones de rescate animal en la Comunidad de Madrid, destacando su capacidad de respuesta y versatilidad en situaciones insólitas. Hasta el momento, han llevado a cabo un total de 163 rescates de felinos que se encontraron en apuros al quedar atrapados en diversas infraestructuras. Los bomberos han acudido no solo a tejados y árboles, sino también a los recovecos más inusuales, como motores de coches e incluso electrodomésticos como frigoríficos o lavadoras.
La atención no ha sido exclusiva para los gatos. También se contabilizan 55 rescates de perros que, en su curiosidad natural, han terminado en zanjas, pozos y acequias, o simplemente encerrados en lugares como terrazas y habitaciones, sin olvidar aquellos que, al seguir conejos, hallaron madrigueras sin salida alguna. Cada intervención ha requerido la destreza y el ingenio de los rescatistas para evitar daños a los animales.
Otro protagonista frecuente de estos rescates es la cigüeña. En colaboración con el Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad, los bomberos han utilizado su vehículo autoescalera en 23 ocasiones para acceder a nidos donde estas aves se encontraban atrapadas o heridas. Las operaciones de rescate no se detienen aquí; diversos tipos de fauna han necesitado intervención, desde aves y serpientes en viviendas, hasta patos en alcantarillas y situaciones más complejas con ovejas, cabras, vacas, y hasta jabalíes.
Entre las operaciones más destacadas está la recuperación de 19 caballos, dos burros y una vaca de una finca en Algete, cuando el río Jarama se desbordó durante el intensivo periodo de lluvias del pasado marzo. Esta misión combinó tecnología de drones y la pericia de la Unidad de Rescate Acuático, empleando barcas para acceder a los animales aislados.
El trabajo de estos profesionales no cesa. En diciembre, realizaron un operativo en Majadahonda que culminó con el exitoso rescate de un perro atrapado en un desagüe a seis metros de profundidad, un testimonio más de la dedicación de estos equipos a salvar vidas, sean humanas o animales.
Acciones de rescate que, por lo general, concluyen en un abrir y cerrar de ojos no siempre están exentas de desafíos. Algunas tareas requieren de maniobras complejas, como la desinstalación de electrodomésticos o el rompimiento de estructuras, para lo cual su equipo se ve fortalecido con maquinaria especializada, y, en casos extremos, con el helicóptero del Grupo Especial de Rescate en Altura (GERA).
El compromiso de los cuerpos de bomberos y agentes forestales no solo se mide en número de rescates, sino también en la calidad y humanidad con la que abordan cada llamado. Cerca de los hogares o en parajes alejados, su constante labor refleja un especial interés por el bienestar animal, asegurando que cada ser rescatado reciba el auxilio que merece.
