

El cáncer testicular ha duplicado su frecuencia en España en las últimas décadas y ya es el tumor más común entre los varones de 15 a 35 años, según un estudio del Instituto de Cirugía Urológica Avanzada (ICUA). La incidencia ha pasado de 3,09 a 5,40 casos por cada 100.000 hombres, con un incremento medio anual del 1,9% que ha generado preocupación entre los especialistas en oncología urológica.
El Dr. Luis Llanes, especialista en Litiasis y Endourología de la ICUA, afirma que cada vez llegan más jóvenes a consulta con este diagnóstico. La mortalidad se mantiene baja, entre 0,1 y 0,2 fallecidos por cada 100.000 hombres, pero el ritmo al que crecen los casos justifica una respuesta preventiva más decidida. Con motivo del Mes de Concienciación del Cáncer de Testículo, la ICUA ha puesto en marcha una campaña centrada en la detección precoz y la revisión médica para hombres menores de 35 años.
Los investigadores señalan los factores ambientales como posible causa del aumento. La exposición a disruptores endocrinos presentes en pesticidas y productos químicos, incluso durante el embarazo o en los primeros meses de vida, podría alterar el desarrollo testicular y elevar el riesgo. Un metaanálisis publicado en una revista médica internacional confirma la conexión entre la exposición materna a estas sustancias y una mayor probabilidad de cáncer testicular en los hijos.
Los factores de riesgo reconocidos incluyen la franja de edad entre los 20 y 35 años, los antecedentes familiares y la criptorquidia, una afección en la que uno de los testículos no desciende correctamente durante la infancia. Detectar estos factores permite actuar con antelación, algo en lo que también trabajan iniciativas de sensibilización como la Carrera de la Mujer contra el cáncer en Madrid.
El tratamiento actual persigue tanto la curación como preservar la fertilidad y la calidad de vida. Cuando el tumor se identifica en fases iniciales, la tasa de curación supera el 95%. Los especialistas defienden un enfoque multidisciplinario que respete la función testicular y hormonal, algo determinante en hombres jóvenes que todavía tienen por delante proyectos de paternidad.
Los médicos recomiendan acudir a consulta ante cualquier dolor en el testículo o el abdomen, cambios en el tamaño o la forma, aparición de bultos o cualquier alteración que no remita en pocos días. La detección precoz determina si el tratamiento será más o menos agresivo. Este tipo de gastos sanitarios tiene además un impacto directo en la economía doméstica: en España, los gastos de las familias han subido hasta un 31% desde 2020, lo que refuerza el valor de la prevención frente al tratamiento tardío.
Afecta principalmente a hombres de entre 15 y 35 años. El pico de incidencia se concentra en la franja de 20 a 35, lo que lo convierte en el tumor más frecuente en varones de ese grupo de edad en España.
Dolor en el testículo o en el abdomen, cambios en el tamaño o la forma y aparición de bultos o endurecimientos. Cualquier alteración que persista sin causa aparente merece una consulta médica sin demora.
Sí. Detectado en fases tempranas, la tasa de curación supera el 95%. Incluso en estadios más avanzados, los resultados del tratamiento son comparativamente buenos frente a otros tipos de cáncer.
Compuestos químicos presentes en pesticidas y productos industriales que interfieren en el sistema hormonal. Varios estudios relacionan la exposición prenatal o en la primera infancia con alteraciones en el desarrollo testicular y un mayor riesgo de tumor.
Una afección en la que uno o ambos testículos no descienden correctamente al escroto durante la infancia. Se asocia a un mayor riesgo de cáncer testicular y se trata habitualmente con cirugía en los primeros años de vida.
Fuente: Instituto de Cirugía Urológica Avanzada (nota original)
