

El Gobierno alemán ha aprobado la «Ley de Fortalecimiento de las Reservas», que elimina el carácter voluntario de los ejercicios militares para los reservistas del país. A partir de ahora, los exsoldados podrán ser convocados de forma obligatoria para participar en maniobras o asumir funciones de defensa, sin que ni el propio reservista ni su empresa empleadora puedan rechazar la citación.
El ministro de Defensa, Boris Pistorius, justificó la medida por la necesidad de disponer de una reserva «plenamente operativa» que pueda integrarse rápidamente en las fuerzas armadas ante una emergencia. La decisión responde al conflicto en Ucrania y a la percepción de un escenario de seguridad cada vez más exigente en Europa.
El objetivo de la ley va más allá de imponer la obligatoriedad. Berlín busca cuadruplicar el número de reservistas, pasando de los actuales 60.000 a cerca de 200.000 en los próximos años. Paralelamente, el ejército profesional ampliará su plantilla hasta superar los 260.000 soldados.
La norma incorpora también a personas que no realizaron el servicio militar en su momento, ampliando la base de reclutamiento. Aunque el modelo sigue siendo mayoritariamente voluntario, el Gobierno no descarta recuperar el servicio militar obligatorio para hombres si los voluntarios no cubrieran las necesidades de formación y movilización.
Los reservistas podrán ser convocados entre tres y doce semanas al año, según su experiencia previa. Los que acumulen menos de un año de servicio estarán disponibles hasta los 45 años; los más veteranos hasta los 65. Se estima que durante 2026 los reservistas acumulen cerca de 2,7 millones de jornadas de servicio, cifra que subirá si se cumple el plan de ampliación.
La Cámara de Industria y Comercio alemana ha señalado que el plazo de aviso previo para las movilizaciones, fijado en ocho semanas, resulta insuficiente, especialmente en sectores con perfiles técnicos difíciles de reemplazar. Para mitigar el daño, el Gobierno ofrecerá ayudas económicas a las empresas, con prioridad para las pequeñas y medianas, durante los períodos en que sus empleados estén en instrucción. La respuesta de las empresas alemanas a esta norma tiene similitudes con los debates que se abren en muchos países europeos sobre el gasto en defensa: empresas como Schaeffler AG ya habían anticipado este entorno de mayor exigencia con operaciones financieras para reforzar su capacidad de expansión.
La ley va acompañada de un plan de inversión en infraestructuras: 54.000 nuevas plazas en cuarteles, centros de entrenamiento y depósitos en los próximos cinco años. La medida tiene también dimensión política: llega en un momento en que la agenda de defensa de los países europeos se reordena. En España, los debates sobre gasto público y los fondos europeos también afectan cómo las instituciones locales y nacionales se adaptan a los nuevos entornos de seguridad y transformación estructural.
Hasta ahora los reservistas y sus empleadores podían rechazar la participación en ejercicios militares. La nueva norma elimina esa doble voluntariedad: los reservistas podrán ser convocados de forma obligatoria para maniobras y funciones de defensa.
Actualmente cuenta con unos 60.000 reservistas. El objetivo de la ley es llegar a cerca de 200.000 en los próximos años, lo que supone más que triplicar las fuerzas de reserva.
Entre tres y doce semanas anuales, según la experiencia previa de cada reservista. Los que tienen menos de un año de servicio pueden ser llamados hasta los 45 años; los más veteranos hasta los 65.
Durante las convocatorias de instrucción, la empresa pierde al trabajador por un periodo de entre tres y doce semanas. El Gobierno abonará compensaciones económicas para paliar el impacto, especialmente en pymes, aunque la Cámara de Industria considera insuficiente el plazo de aviso de ocho semanas.
