En un giro electoral inesperado, Yamandú Orsi del Frente Amplio ha ganado la presidencia de Uruguay, marcando el retorno de la izquierda al poder tras un quinquenio bajo la administración del Partido Nacional. La victoria de Orsi, con un 49.8% de los votos frente al 45.9% de Álvaro Delgado, se celebró entre multitudes en Montevideo, y fue rápidamente reconocida por el presidente saliente, Luis Lacalle Pou. Durante su primer discurso como presidente electo, Orsi subrayó su intención de convocar al diálogo nacional y fomentar un debate de ideas para fortalecer la democracia uruguaya. Mientras tanto, Delgado, el candidato del Partido Nacional, expresó su disposición a colaborar en pos del país, a pesar de la derrota sufrida por la coalición de centroderecha que incluía al Partido Colorado y otras fuerzas menores, como Cabildo Abierto.
El retorno del Frente Amplio es un testimonio del deseo de cambio de los votantes uruguayos, quienes buscaron una renovación no radical ante un estancamiento percibido del país. Orsi asume el desafío de mejorar la situación económica sin alterar la estabilidad macroeconómica, apuntando a mejorar la distribución del ingreso y atender la pobreza, con especial atención a los niños menores de seis años. Si bien Uruguay es actualmente una anomalía democrática en medio de una ola conservadora en la región, el nuevo gobierno se enfrentará a desafíos cruciales en materia de seguridad y crimen organizado, con planes para reformar el sistema de protección social y crear un Sistema Integral contra el Crimen. El Frente Amplio también deberá negociar en un Parlamento dividido, donde, a pesar de tener mayoría en el Senado, necesitará acuerdos en la Cámara de Diputados para impulsar su agenda legislativa.
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